Fe católica

La Arquidiócesis de Mendoza festejó 90 años junto a miles de personas

Este sábado la Iglesia de Mendoza vivió una fiesta sin precedentes en la celebración de sus 90 años de vida.

La Iglesia Católica de Mendoza vivió una fiesta sin precedentes en la celebración por sus 90 años de vida este sábado 20 de abril. En el estadio Arena Aconcagua se levantó un imponente escenario que sirvió para que se desarrollaran la Misa y posteriormente los espectáculos musicales.

Desde las 19 comenzó a arribar la gente. Como estaba previsto, todo inició con la entrada de Ntra. Sra. Del Rosario, patrona de la Arquidiócesis. El recibimiento por parte de los presentes fue con los pañuelos en alto, saludando el paso de la Virgen custodiada por dos granaderos y llevada en andas por los miembros de la cofradía.

Imagen de WhatsApp 2024-04-21 a las 20.55.27_5425aff7.jpg

Encabezando la procesión de entrada y portando la cruz ingresaron los seminaristas del Seminario Arquidiocesano, seguidos por los diáconos permanentes, los sacerdotes y luego los obispos. Durante la misa se vivieron momentos de profunda participación y gozo gracias a la música que fluía del coro diocesano Juan Pablo ll compuesto por más de 60 coreutas y unos 11 músicos dirigidos por el Pbro. Raúl Olguín.

Durante la homilía, Monseñor Marcelo Colombo, que presidió la Eucaristía, hizo un llamado especial: “Por eso les pido a los sacerdotes y sus comunidades que puedan prolongar esta disponibilidad misionera de hoy en sus parroquias y decanatos. No sólo a lo largo de este año, sino como estilo permanente de vida y ministerio de todos y cada uno. Para ser la Iglesia en salida, la Iglesia de los Apóstoles.”

Imagen de WhatsApp 2024-04-21 a las 20.55.28_e6d6f96f.jpg

También recordó a los obispos que lo precedieron en el ministerio episcopal en esta tierra: “Hacemos memoria agradecida de los obispos que nos precedieron en el pastoreo de esta familia del Señor en Mendoza. Mons. Verdaguer, Mons. Buteler, Mons. Maresma, Mons. Rubiolo, Mons. Arancibia y Mons. Franzini, cada uno según su tiempo y con sus dones enteramente entregados al Reino de Dios constituyeron la referencia del Buen Pastor entre nosotros.”

Casi en el final de su alocución hizo referencia a la tarea pastoral de la Iglesia con los sectores más desfavorecidos y dolientes: “Nuestras pastorales de trinchera testimonian la presencia del Señor entre nuestros hermanos más pobres. En la primera línea del fuego del dolor y la exclusión, nuestros voluntarios y voluntarias hacen visible el poder del amor que genera el milagro cotidiano, muchas veces trabajoso y artesanal, de contribuir con un poquito de dignidad a tantos que sufren y no cuentan para el sistema.”

Te Puede Interesar