lunes 21 nov 2022
los si y los no

En busca de alivio: cómo conviven las terapias alternativas y la medicina tradicional

En el último tiempo cobraron auge las llamadas terapias alternativas al punto de que profesionales de la salud amalgaman los métodos para brindar alivio.

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Por Cecilia Zabala 5 de noviembre de 2022 - 13:02

En el último tiempo cobraron auge las llamadas terapias alternativas, prueba de ello es la creciente bibliografía al respecto y el aumento de personas que las ofrecen. Incluso "Mi Otra Yo", la serie turca que de Netflix, ayudó a difundir las constelaciones familiares. Pero más que llamarlas "alternativas" vamos a decir que son métodos no convencionales a los aceptados por la ciencia occidental. Estas vienen a dar alivio -como la medicina y la psicología- a dolencias físicas y psíquicas pero de un modo completamente distinto al estandarizado, normado, aceptado. Como casi todo lo "novedoso" (porque nuevas no son) genera adeptos, rechazo y escepticismo. En adelante intentaremos dilucidar cómo "conviven" estas formas de abordar diversas situaciones con las tradicionales. Aunque, hay que aclarar que no solo se aplican en casos de enfermedad o de ciertas necesidades vinculadas a la salud mental, sino como una forma de mejorar la calidad de vida. Y el auge es tal que se utilizan para "destrabar" cuestiones de herencia, en el ámbito empresarial y en algunos países (como Brasil) se están utilizando en el ámbito judicial.

Aclaración: en esta nota abordaremos de manera general la propuesta de estos métodos, sin indagar sobre qué es cada uno, algo que haremos en futuras notas.

La angustia y la necesidad de encontrarle alivio a eso que nos pasa son inherentes al ser humano. Desde hace siglos se trabaja para poder dar respuestas a esto. Y a eso se enfocan estos métodos que nada tiene que ver con las terapias conocidas, reconocidas y aceptadas desde lo formal.

La biodescodificación, la constelación familiar, las terapias holísticas, el reiki, entre muchas otras, son algunas de las formas que intentan ayudar a las personas a conocerse, reflexionar y dejar atrás sentimientos o emociones que pueden perjudicar la normal cotidianidad de la vida, a sanar las relaciones con los otros y a amigarse con los síntomas que pueden presentar ciertas enfermedades. Para entenderlas debemos dejar de lado la forma "lineal" de entendimiento para pasar a un modo menos estructurado.

Quizás la especialización de la especialización que plantea la ciencia y la medicina actual llevan a muchos a recurrir a otros métodos, en donde no se pierda la visión humana, una forma holística de ver a la persona. Y esto lo explica claramente María Lourdes Irrera, consteladora familiar: "No somos un hígado, una rodilla, un intestino. Somos un todo. Y desde estos métodos fenomenológicos entendemos al ser humano como un conjunto".

Aclaración, necesaria antes de avanzar: "Estos métodos no están separados de la medicina tradicional. Lo que se pretende es integrar", agrega Irrera.

Y a esta deuda de la medicina inserta en un sistema que lleva alejarse cada vez más de la visión integral de la persona, se suman la crisis pospandemia, la inestabilidad económica, el malestar social, y estrés, que incrementa la angustia y las crisis personales, frente a lo que la gente busca ayuda. Y la salud pública en particular, pero la privada también, tienen una gran deuda respecto a la salud mental.

Esto nadie puede negarlo, quizás por eso es que muchos médicos se amalgamaron y recomiendan estas terapias. Incluso, hay algunos que son los propios facilitadores (como se les llama a quienes las brindan). "Hay algunos profesionales que no están de acuerdo y otros que, incluso, se suman a este proceso interdisciplinario", explica Irrera. "Muchos médicos se volvieron consteladores porque empiezan a ver las causas del síntoma. La medicina tiene un límite y es el emocional, por eso cuesta conectar con él, entender qué está sucediendo. Y los síntomas son multicausales", explicó.

Facundo Giménez es médico cirujano y urólogo y constelador. Lleva 25 años dentro del ejercicio de la medicina formal y 10 como constelador. "Hay otros modelos, otras formas de mirar el síntoma, la enfermedad. Se puede mirar desde una perspectiva sistémica", explicó y expone la idea de este método, que puede resultar difícil de comprender para muchos: "La idea que siempre hemos tenido es la de querer sacar el síntoma, pero podemos entender que quizás la naturaleza no está equivocada y por eso aparece". Por supuesto, esto no pretende dejar de lado los tratamientos indicados.

"La medicina confunde la consecuencia con la causa, tenemos que conocer el origen de la enfermedad. No se trata de sacar el síntoma. Las enfermedades son recursos adaptativos a una situación", destaca Giménez y agrega: "La salud tiene que ser un traje a medida, no se puede meter a todos en el mismo".

"Hay que buscar los porqué. Estos modelos buscan que entres en una relación con los síntomas", señala y aclara sobre la constelación familiar en particular: "Funcionan para acompañar, para complementar. No elimina la medicina tradicional. No sirve irse a los extremos porque la verdad no es una sola".

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En la serie

En la serie "Mi otra yo", las protagonistas recurren a las constelaciones familiares en búsqueda de alivio. La enfermedad como disparador.

Amigarse con el síntoma

Plantearle a una persona que atraviesa un problema de salud o que convive con el dolor, la idea de "amigarse" con el síntoma puede ser algo incomprensible, pero desde la óptica desde las constelaciones tiene una razón de ser. "En general tenemos una mirada lineal de causa-efecto, pero podemos tener una relación amigable con el síntoma". "Lo que buscamos es conocer el origen de la enfermedad, el porqué", señala Giménez.

"Lo que intentamos es sanar, que no es lo mismo que curar, que es un proceso biológico. Tenemos que preguntarnos al servicio de qué está el síntoma, que nos pide que estemos atentos a algo. El cuerpo en algún momento te avisa de algo, es una respuesta biológica a determinada situación. Hay que ver el potencial de ese síntoma, que está al servicio de la vida", agregó Irrera.

La visión desde lo formal

La mayor presencia de estos métodos generan cierta preocupación en los colegios y asociaciones profesionales. "Es una preocupación, pero no hay una única posición al respecto. No se puede negar que están y que cada vez más personas recurren a ellas para encontrar alivio", explicó Gabriela Dick, presidenta del Colegio de Psicólogos de Mendoza.

"Por un lado son alternativas terapéuticas desde el punto de vista que generan alivio. Pero el contrapunto indiscutible que se da frente a lo tradicional está en la validación en términos científicos, en la rigurosidad de la metodología y la epistemología. Los psicólogos trabajamos con una rigurosidad técnica, científica, nuestro ejercicio está validado con una matrícula, tenemos un consejo deontológico, recibimos sanciones a diferencia del resto de las terapias que no están validadas ni sostenidas, la gente puede tener ciertas garantías", sostiene Dick.

Sin embargo, admite: "La ciencia occidental no es la única, pero es la aceptada formalmente. Antiguamente las personas han encontrado distintas formas de aliviar su sufrimiento, desde ese punto de vista la religión también tiene efectos terapéuticos. Son estrategias que encuentran para tener alivio".

Además, señala que "la fuerza y la diversidad de estos métodos tienen que ver con que en algún punto le traen alivio a las personas en un momento en el que la gente está buscando alternativas, ayuda, espacios de alivio a lo que les pasa y el sistema de salud no está dando respuestas".

"Hay una gran problemática respecto a la salud mental, acrecentada por los efectos de la pandemia y la crisis económica, social y política. La situación es muy compleja". "Esto genera un empuje a buscar otras alternativas, otras respuestas".

"Hoy el sistema no piensa en la salud, se está pensando en la enfermedad porque se llega a los segundos niveles de atención cuando la situación es más grave y compleja y no hay acuerdo sobre cómo abordar esto que es una realidad", advierte Dick. A lo que suma la "deuda de la medicina tradicional, que está fragmentada".

Por otro lado, la presidenta del Colegio de Psicólogos señala que "hay una preocupación" frente a situaciones que pueden ser "riesgosas". "Quienes llevan a cabo estos métodos, en general no están formados en salud mental. Y están frente a situaciones en las que a los sujetos les pasan cosas y muchas traen consecuencias, se mueven mucho a nivel interno, se hacen muchas preguntas y muchas veces esto afecta seriamente".

"Es un problema cuando el que acude es una persona con patologías de salud mental compleja. Y hay que tener en cuenta que hoy un gran porcentaje de la población tiene estas situaciones. Los profesionales de la salud mental nos formamos para poder trabajar con personas con patologías complejas", advirtió Dick.

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