El riesgo de un ausentismo escolar reiterado: qué advierten desde Educación sobre los estudiantes
Entre el 20% y el 30% de los estudiantes presenta faltas frecuentes sin motivos justificados. Autoridades buscan reforzar el vínculo entre escuela y familias.
Ausentismo escolar: qué pasa cuando un estudiante falta a clases y cómo afecta su aprendizaje.
Faltar a la escuela no es un hecho menor. Según advierten desde el área de Educación de la provincia de Mendoza, el ausentismo escolar reiterado afecta directamente la trayectoria educativa y el desarrollo de habilidades esenciales. En ese contexto, hay inquietud por los estudiantes que acumulan faltas sin motivos justificados y pierden oportunidades de aprendizaje.
Así lo explicó Claudia Ferrari, subsecretaria de Educación, en diálogo con SITIO ANDINO, donde analizó las causas más frecuentes de las faltas, el rol de las familias y las estrategias que se implementan para reducir las inasistencias en todos los niveles.
El ausentismo escolar, un factor clave en la trayectoria educativa
Desde Educación remarcan que la asistencia regular a clases es “uno de los temas más significativos respecto de la trayectoria de los estudiantes”, señaló Ferrari.
La funcionaria explicó que, tras la pandemia, se detectó un fenómeno que preocupa a las autoridades: una pérdida de valoración social sobre la importancia de asistir diariamente a la escuela, especialmente en algunos sectores.
“Después de la pandemia hubo una pérdida de importancia para algunas familias respecto de la asistencia diaria. Costó mucho que los chicos volvieran a la escuela y todavía hay que seguir trabajando sobre este punto”, afirmó.
Si bien aclaró que en la mayoría de los casos no se trata de abandono escolar, sí se observa un patrón de inasistencias reiteradas, que afectan directamente el proceso educativo.
Un porcentaje preocupante de inasistencias sin justificación
Uno de los focos de preocupación está puesto en los estudiantes que faltan de manera frecuente sin motivos claros o justificables. Según explicó Ferrari, existe un grupo que concentra las mayores dificultades:
Entre el 20% y el 30% de los estudiantes presentan inasistencias reiteradas “y no por motivos justificados”.
Cada día perdido representa aprendizajes que no se pueden recuperar en igualdad de condiciones.
Las faltas acumuladas afectan tanto los contenidos curriculares como el desarrollo de habilidades sociales.
AZUL–“Todos los días de clase que se pierden son aprendizajes que no se pueden garantizar. Ahí radica la importancia que nosotros le damos a la asistencia diaria”, sostuvo.
Además, sobre este último punto, destacó que la escuela no solo transmite contenidos académicos, sino también habilidades fundamentales para la vida.
“En la escuela aprendemos mucho más que disciplinas: aprendemos a convivir, a trabajar en equipo, a defender ideas y a desarrollar habilidades necesarias para el proyecto de vida futuro”, agregó Ferrari.
Por qué faltan los estudiantes: causas frecuentes detectadas
Uno de los datos extraídos de informes de Argentinos por la Educaciónque llama la atención es que muchas faltas no responden a situaciones graves, sino a decisiones cotidianas que podrían evitarse.
Ferrari explicó que, en muchos casos, las ausencias no se deben a desmotivación escolar, sino a una desvalorización de la asistencia diaria.“No es que los chicos no quieran ir a la escuela. Lo que sucede es que ante cualquier circunstancia, como perder un colectivo o que llueva, deciden faltar”, indicó.
Entre los diversos motivos de ausentismo, algunos de los más frecuentes son:
Demoras en el transporte escolar o pérdida del colectivo.
Condiciones climáticas leves, como lluvias.
Problemas familiares que obligan a los estudiantes a quedarse en casa.
Cuidado de hermanos menores en hogares con dificultades organizativas.
Turnos médicos concentrados en días específicos.
Sobre este último punto, aclaró que existen faltas justificadas que responden a necesidades reales, como tratamientos de salud.
“Hay estudiantes que deben asistir a centros de salud en días específicos y eso se entiende como una inasistencia justificada, porque responde a una situación prioritaria”, explicó.
El rol clave de las familias en la asistencia escolar
“En los primeros niveles, el ausentismo está más vinculado a los adultos que a los chicos, porque son los padres quienes toman la decisión de no llevarlos a la escuela”, señaló Ferrari.
En cambio, en el nivel secundario, el escenario cambia: los adolescentes suelen desplazarse por sus propios medios y adquieren mayor autonomía. “Aquí entran en juego otros factores, porque los chicos ya se manejan de manera independiente. Allí las faltas pueden estar vinculadas a actividades externas o a decisiones propias ante imprevistos”, detalló.
En algunos contextos sociales, además, se registran casos en los que estudiantes faltan para asumir responsabilidades familiares.
“A veces los chicos deben quedarse a cuidar hermanos menores cuando los padres atraviesan situaciones complejas. Ahí trabajamos mucho con los adultos responsables para buscar alternativas”, explicó.
Nuevas medidas para controlar el ausentismo escolar
Frente a este escenario, el sistema educativo mendocino implementó modificaciones en el régimen de asistencia, especialmente en los niveles inicial y primario.
Uno de los cambios centrales establece un piso mínimo de asistencia anual.
Los estudiantes que no alcancen el 80% de asistencia anual deberán asistir a un periodo complementario en diciembre.
En ese espacio se busca recuperar los saberes no adquiridos debido a las faltas reiteradas.
Los estudiantes ingresan en condicionalidad al superar 20 inasistencias.
Pueden sumar hasta 8 faltas adicionales si están justificadas.
Si superan ese límite, deben asistir al periodo de recuperación de saberes en diciembre.
Cada día cuenta: el impacto real de faltar a clases
Más allá de los porcentajes y reglamentos, desde Educación insisten en que el mensaje central debe ser claro: cada día de clase perdido afecta directamente el aprendizaje.
Ferrari ejemplificó el impacto con un caso concreto vinculado a los primeros años de escolaridad. “Si un estudiante de primer grado falta muchos días, aunque logre aprender a leer y escribir, no lo hará con la misma profundidad que si hubiera asistido regularmente”, explicó.
El ausentismo escolar aparece hoy como un desafío que no solo involucra a docentes y directivos, sino también a familias y comunidades.
Los especialistas coinciden en que la asistencia regular a clases es una condición indispensable para garantizar el derecho a la educación y evitar brechas en los aprendizajes.