Una dolorosa noticia impacta en el mundo entero, fundamentalmente en la comunidad católica global: a sus 88 años, falleció el papa Francisco, según confirmó el Vaticano en un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram.
La salud del argentino Jorge Bergoglio se había resentido en los últimos días y recibía tratamientos intensivos. Elegido en 2013, el exarzobispo de Buenos Aires fue el primer pontífice latinoamericano y el primer papa jesuita.
Una dolorosa noticia impacta en el mundo entero, fundamentalmente en la comunidad católica global: a sus 88 años, falleció el papa Francisco, según confirmó el Vaticano en un comunicado difundido a través de su canal oficial en Telegram.
La salud del argentino Jorge Bergoglio se había deteriorado en el último tiempo y recibía tratamientos médicos intensivos desde el pasado 14 de febrero, cuando fue internado en el hospital Gemelli de Roma, por una complicación respiratoria, neumonía bilateral y broncoespasmos.
El exazorbispo de Buenos Aires había asumido el sumo pontificado el 13 de marzo de 2013, a sus 76 años, cuando se convirtió en el primer pontífice latinoamericano y jesuita de la historia de la Iglesia Católica. Los mensajes de las principales personalidades del planeta comienzan a replicarse en las redes sociales.
Desde su asunción, Francisco dejó claro que su paso por el Vaticano no sería uno más y marcaría fuertes contrapuntos con varios de sus antecesores, generando una "revolución" en la institución religiosa con más adeptos en el mundo.
Su papado estableció una profunda marca, llevando consigo un enfoque comprometido con la humildad, su adhesión a la opción preferencial por los pobres y el diálogo con personas de diferentes orígenes y credos.
Sus enseñanzas siguen siendo un faro para muchos, y su impacto se refleja en la forma en que abordó las cuestiones contemporáneas con un enfoque humano y comprensivo.
“Ha sido un pontificado de apertura, un pontificado que invitó a toda la Iglesia a transitar caminos sinodales, con una especial mirada a los pobres, caminando con los pobres y teniendo justamente el origen de nuestra razón de ser que es Jesucristo, que vino para los más pobres, para los pecadores, para los necesitados, y esto fortaleció el Papa Francisco en sus gestos, en su presencia, en su relación con los más desprotegidos o con los más, podríamos decir, al borde del camino de la vida”, reflexionó el Obispo Castrense, Santiago Olivera, nombrado por Francisco en 2017.
Su elección en 2013 fue recibida con entusiasmo en todo el mundo, y desde entonces plantó una postura profundamente reformista. Su mensaje central fue el llamado a una Iglesia más humilde, cercana a los pobres y comprometida con la paz y la justicia. A través de sus gestos simbólicos y acciones concretas, demostró su compromiso con los marginados y vulnerables.
“Creo que la Iglesia y la historia van a engrandecer la figura del Papa Francisco. Como argentinos tenemos que sentirnos agradecidos, conmovidos y realmente elegidos por Dios porque que un papa haya sido de nuestra tierra, un obispo de nuestro episcopado argentino que ha transitado y caminado y que dio tantas enseñanzas en nuestra tierra haya sido elegido por el Espíritu, por sus cardenales en el cónclave lo eligieron, pero fundamentalmente por el Espíritu Santo, es motivo de verdadera gratitud”, subrayó el Obispo Olivera.
Sacando fuerza de una voluntad de hierro y con una lucidez sorprendente en un hombre con una edad avanzada ya asumido, dejó algunos hitos que se recordarán a lo largo del tiempo, además de una marca propia difícil de reemplazar. Algunos de ellos:
Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio porteño de Flores. Fue el mayor de los cinco hijos del matrimonio católico conformado por Mario José Bergoglio, quien llegó a la Argentina huyendo del fascismo italiano, y de Regina María Sivori, nacida en Buenos Aires.
El pequeño Bergoglio cursó el jardín de infantes en el Instituto Nuestra Señora de la Misericordia, donde aprendió a rezar y a entonar los cánticos de la misa. Luego, a sus 13 años, fue inscripto como pupilo en el colegio salesiano Wilfrid Barón de los Santos Ángeles, más conocido como Don Bosco, en Ramos Mejía.
Allí, participó en sexto grado de la procesión de María Auxiliadora y se vistió por primera vez de monaguillo. El momento fue captado por una cámara y la fotografía se expone con orgullo en el instituto de La Matanza, donde Jorge Bergoglio consiguió un perfecto promedio de 10 en la materia Religión.
El secundario lo realizó en la Escuela Técnica N°27 Hipólito Yrigoyen y recibió el título de técnico químico, que le sirvió para ingresar a trabajar en un laboratorio, donde hacía análisis bromatológicos.
Sin embargo, era consciente de su poderosa vocación religiosa. Por eso, en 1957, a sus 21 años, decidió convertirse en sacerdote e ingresó en el seminario diocesano de Villa Devoto. Un año después, pasó al noviciado de la Compañía de Jesús: quería ser jesuita y misionar en Japón.
Recién fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969. Meses más tarde, viajó hacia España para hacer la tercera probación de su noviciado, último paso para ingresar a la Compañía de Jesús. Para 1973, ya había sido nombrado provincial de los jesuitas argentinos, cargo que mantuvo hasta 1979.
El 23 de mayo de 1976, Orlando Yorio y Francisco Jalics, dos curas jesuitas, fueron secuestrados por la dictadura y estuvieron cinco meses en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros de detención clandestinos.
Una investigación periodística lo acusó de haberlos entregado a los militares. Sin embargo, el argentino ganador del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, lo defendió: “Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura argentina, pero él no ”.
En 2010, en el libro El Jesuita, el propio Bergoglio dio su versión de los hechos: “Nunca creí que estuvieran involucrados en actividades subversivas como sostenían sus perseguidores, y realmente no lo estaban. Pero, por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de caza de brujas”.
“Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje. La misma noche en que me enteré de su secuestro, comencé a moverme. Cuando dije que estuve dos veces con (Jorge) Videla y dos con (Emilio) Massera fue por el secuestro de ellos”, completó.
El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II designó a Bergoglio obispo titular de la diócesis de Oca y uno de los cuatro obispos auxiliares de la arquidiócesis de Buenos Aires. Luego de desempeñarse como vicario general de Quarracino, el 3 de junio de 1997 fue designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires con derecho a sucesión, por lo que ocupó el cargo de su mentor en el episcopado tras su muerte, el 28 de febrero de 1998, convirtiéndose también en el gran canciller de la Universidad Católica Argentina.
Jorge Bergoglio fue nombrado cardenal –requisito fundamental para poder convertirse en papa- por Juan Pablo II, quien le otorgó el título de San Roberto Belarmino durante el Consistorio del 21 de febrero de 2001.
En el cónclave de 2005, tras la muerte de Juan Pablo II, el alemán Joseph Ratzinger fue elegido como el nuevo papa y adoptó el nombre de Benedicto XVI. Por su parte, Bergoglio quedó segundo en la votación, lo que dejó en evidencia que el argentino estaba en la consideración de sus colegas.
Ese mismo año, comenzó el primero de sus primeros dos ciclos consecutivos como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el organismo que reúne a todos los obispos católicos del país. Allí se mantuvo hasta 2011, dado que los estatutos no permiten dos reelecciones.
El 13 de marzo de 2013, el cónclave que se celebró tras la renuncia de Benedicto XVI eligió como papa a Jorge Mario Bergoglio, quien manifestó su voluntad de ser conocido como Francisco en honor al santo de Asís.
Con información de Clarín, TN y Casa Rosada

