Efemérides

Día Mundial del Glaucoma: la importancia de un diagnóstico temprano

Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma. La importancia de los controles oftalmológicos.

Cada 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma. Esta efeméride tiene el objetivo de concientizar sobre la importancia de los controles oftalmológicos y del diagnóstico precoz de esta enfermedad.

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad silenciosa, debido a que en algunos casos no suele presentar síntomas hasta que se encuentra en un estado avanzado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la segunda causa más común de ceguera en el planeta, luego de las cataratas. Es una enfermedad que afecta al nervio óptico de forma progresiva. Aparece cuando la presión dentro del ojo se eleva por encima de lo normal (es decir mayor a 21 mm hg). Lo más común es que esto se deba a la obstrucción del drenaje del humor acuoso: el líquido que se encuentra dentro del ojo y confiere su tonicidad.

Cabe mencionar que, si bien el glaucoma puede presentarse a cualquier edad, tienen mayor riesgo de padecerlo aquellas personas que tengan parientes directos con la enfermedad, quienes presentan córneas finas o una enfermedad ocular denominada “pseudo exfoliación”, quienes sufren de miopía, diabetes o presión intraocular elevada y los mayores de 60 años, entre otros.

Aunque la pérdida de visión ya ocasionada resulta irreversible, el tratamiento y su correcta implementación contribuirá a frenar el continuo avance de los daños.

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¿Qué tipos de glaucoma existen?

Podemos ubicar cuatro tipos de glaucoma, los cuales se diferencian en función del daño producido en el nervio óptico:

  • Ángulo abierto: suele ser el más habitual, por lo general tiende a ser hereditario. La presión intraocular aumenta lentamente. Inicialmente, no causa síntomas, con el avance de la enfermedad aparece la pérdida de visión periférica conduciendo a la ceguera si no es tratado.
  • Ángulo cerrado: se produce de forma súbita al aumentar rápidamente la presión intraocular. Causa dolor intenso, visión borrosa, enrojecimiento y sensación de inflamación. Hay que tener en cuenta que cuando se produce en un ojo es probable que más tarde ocurra en el otro.
  • Congénito: suele producirse en el séptimo mes de vida intrauterina y manifestarse entre los primeros días a meses de vida. Se pueden observar síntomas como: opacidad en la parte anterior del ojo, agrandamiento de uno o los dos ojos, lagrimeo y sensibilidad a la luz.
  • Secundario: se da como consecuencia de otras patologías oculares previas, como traumas oculares, administración de glucocorticoides, inflamaciones oculares o tumores intraoculares.

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