Mendoza

Cáncer de ovario, el menos frecuente pero el de mayor mortalidad

Recientemente, se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Ovario. ¿Cómo es el diagnóstico, tratamiento y cuál es la tasa de incidencia en Mendoza?

Por Florencia Rodriguez

El pasado 8 de mayo se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Ovario con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de los controles ginecológicos ya que, si bien no es el más frecuente entre las mujeres de Mendoza, sí es el responsable de la alta tasa de mortalidad de esta patología.

“No obstante, pese a ser mucho menos frecuente que los otros, éste tiene mayor mortalidad. Por ejemplo: el cáncer de mama representa el 73% del total de los cánceres de las mujeres y el de ovario, el 10%. Sin embargo, el de cáncer de ovario tiene una tasa de mortalidad un 70% mayor que el de mama”, sumó el experto.

El también titular del Programa Oncológico Provincial explicó que esta significativa diferencia tiene que ver con que la mayor parte de los tumores de ovario son diagnosticados en una etapa avanzada. “El motivo es que, justamente, por estar ubicado en un territorio anatómico que permite una expansión importante, en general, no presenta síntomas específicos sino que son difusos y no necesariamente están relacionados a la órbita ginecológica”.

“Por lo tanto, suele ser diagnosticado en etapa avanzada mientras que el tumor adquiere volúmenes importantes y se extiende dentro de la cavidad abdominal y de ganglios de modo que los síntomas suelen ser bastante inespecíficos”, agregó.

Entonces, ¿cómo se diagnostica el cáncer de ovario?

“Hay diferencias en cuanto a la población. El dato de mayor valor y chance preventiva está en aquellos casos donde hay un antecedente familiar directo de cáncer de ovario. Por esto, es aconsejable hacer estudios de evaluación hereditaria para que, de esta manera- y si dan resultado positivo- las familiares sin cáncer sean estudiadas para definir si son portadoras o no de este gen hereditario. En ese caso, esa población de riesgo concreto tiene un mecanismo de seguimiento muy específico con la intención de prevenir el cáncer o de generar un diagnóstico muy temprano”, indicó Capó.

Y continuó: “La otra variable es tener en cuenta que, si bien se puede dar en mujeres jóvenes, en general, la incidencia aumenta a partir de los 50 años de edad y, fundamentalmente, a partir de los 60. De este modo, no hay que descuidar el control ginecológico que debe incluir una ecografía transvaginal como método efectivo para un diagnóstico temprano”.

Diagnóstico confirmado: ¿qué sucede a partir de ese momento?

El especialista, apuntó que “sin lugar a dudas, la mejor opción terapéutica que tiene el cáncer de ovario es la cirugía. No obstante, no todas las mujeres están en condiciones de ser sometidas inicialmente a tratamiento quirúrgico. En este caso, por supuesto debe discutirlo con su ginecólogo/a y eventualmente con el oncólogo ginecólogo para evaluar cuáles son las conductas a seguir”.

Siempre se intenta llegar a la cirugía de residuo cero que es donde no queda evidencia de la enfermedad, lo que no significa que no haya que complementar con otros tratamientos. O sea, hoy en día los tratamientos del cáncer de ovario suelen ser combinados, quirúrgicos con médicos asociados”, sumó.

Además del gen hereditario, ¿existen otros factores de riesgo?

  • Capó enumeró otros factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer ovario:
  • La edad, en especial, las personas mayores de 50 años de edad
  • Inicio de menstruación temprana
  • Las aplicaciones de terapias de reemplazo hormonal o de tratamiento de fertilidad
  • No haber tenido hijos/as
  • La obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo como para el común de los tumores
  • Una menopausia tardía
  • Las patologías quísticas ováricas no tumorales.

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