Cada 1 de enero, millones de personas en todo el mundo celebran la llegada del Año Nuevo como símbolo de cierre y renovación. La fecha marca el inicio de un nuevo calendario y está asociada a festejos, balances personales y rituales. Aunque hoy parece una tradición universal, su origen tiene raíces históricas y culturales muy diversas.
Cuál es el origen del Año Nuevo: historia y diferencias entre los países
La celebración del Año Nuevo en enero se consolidó en 1582, cuando el papa Gregorio XIII instauró el calendario gregoriano y fijó oficialmente el 1 de enero como el primer día del año. Sin embargo, el antecedente más antiguo se remonta al Imperio romano: fue Julio César quien, en el año 46 a.C., decidió trasladar el inicio del año de marzo a enero, en honor a Jano, el dios de los comienzos.
A pesar de su alcance global, no todos los países celebran el Año Nuevo en la misma fecha. Algunas culturas y religiones se rigen por calendarios propios. En China, por ejemplo, el Año Nuevo se define según el calendario lunar, mientras que en la tradición judía se celebra Rosh Hashaná, basado en el calendario hebreo.
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¿Por qué se celebra el 1 de enero el Año Nuevo?
Foto: Archivo
Los clásicos rituales de la noche de Año Nuevo
Más allá de las diferencias culturales, la noche del 31 de diciembre suele estar atravesada por rituales vinculados a la buena suerte, el amor y la prosperidad. Entre los más populares se encuentran usar ropa interior roja para atraer el amor o amarilla para el dinero, estrenar prendas nuevas para augurar abundancia y arrojar agua hacia afuera de casa para alejar las malas energías.
También es común escribir en un papel los hechos negativos del año que termina y quemarlo como gesto simbólico de cierre, con la intención de comenzar el nuevo ciclo con energías renovadas y objetivos claros.