Cada 20 de marzo, Mendoza no solo mira hacia su pasado, sino también hacia su futuro. El Día Provincial de la Prevención Sísmica invita a reflexionar sobre uno de losterremotos más trágicos de su historia y, al mismo tiempo, a tomar conciencia sobre la importancia de la prevención en una región marcada por la actividad sísmica.
Terremto 1861 - Mendoza
Terremoto de 1861 en Mendoza: es considerado el más devastador del siglo XX.
Foto: web
Día Provincial de la Prevención Sísmica: por qué se conmemora el 20 de marzo
La efeméride fue instituida a través de la Ley 9052, sancionada en 2017 y promulgada en 2018, a partir de un proyecto impulsado por el legislador Gustavo Villegas. La norma fija el 20 de marzo como fecha conmemorativa en recuerdo del devastador terremoto de 1861, el más significativo registrado en la historia de la provincia.
El objetivo central de esta jornada es promover la concientización y fortalecer una cultura de la prevención sísmica. Según fundamentos del proyecto, distintos estudios, como los realizados por el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CRICYT) y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo, evidencian que una gran parte de la población mendocina no percibe adecuadamente el riesgo sísmico, lo que refuerza la necesidad de políticas sostenidas en educación y prevención.
La provincia de Mendoza se ubica en una zona de alta peligrosidad sísmica debido a la interacción entre la placa Sudamericana y la placa de Nazca. Este fenómeno genera tensiones en la corteza terrestre que, al liberarse, producen los movimientos sísmicos que caracterizan a la región.
El terremoto de 1861: una tragedia que cambió a Mendoza
El 20 de marzo de 1861, a las 20:36, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió Mendoza y provocó una de las mayores catástrofes naturales del país. La intensidad del sismo, sumada a las características constructivas de la época, provocó el colapso de gran parte de la ciudad.
La tragedia dejó alrededor de 5 mil víctimas fatales sobre una población estimada en 11.500 habitantes. Edificios emblemáticos como el Cabildo y la Basílica de San Francisco quedaron reducidos a escombros, mientras que incendios generalizados, originados por lámparas y velas, arrasaron sectores enteros durante varios días.
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Las ruinas de San Francisco son en la actualidad un punto turístico relevante de Ciudad.
Cristian Lozano
A las consecuencias directas del fuerte movimiento se sumaron el desborde de acequias, la falta de infraestructura sanitaria y las dificultades para asistir a los heridos en un contexto sin recursos médicos adecuados. La suma de estas calamidades encadenadas elevó dramáticamente el número de víctimas.
Reconstrucción y cambios: nace una nueva ciudad
Tras la devastación, Mendoza inició un proceso de reconstrucción que transformó por completo su fisonomía urbana. Siguiendo el plan del agrimensor francés Julio Balloffet, la nueva ciudad fue levantada aproximadamente un kilómetro al sudoeste del antiguo asentamiento.
El rediseño incorporó criterios urbanísticos innovadores para la época, con calles más anchas y una mayor cantidad de plazas, pensadas como espacios de evacuación ante futuros sismos. Este nuevo trazado no solo respondió a una necesidad inmediata, sino que también marcó el inicio de una planificación urbanamás consciente del riesgo sísmico.