lunes 8 ago 2022
Estado de Sitio

Planes sociales y empleo: contradicción o sinergia

La polémica sobre los planes sociales y el empleo crece, pero puede ser un nuevo cisne negro para el oficialismo o una gran oportunidad

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Sitio Andino. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Por un lado la vocera presidencial ratificó los conceptos de agradecimiento a los movimientos sociales que vertió el presidente hace algunas horas, por otro ratificó que el manejo de los planes sociales seguirá como hasta ahora y por último aseguró que no hay un festival de importaciones sino que estas crecen por la recuperación de la industria. Datos en este caso los de la vocera que son desmentidos por el propio INDEC.

El debate que más trascendencia ha tomado en lo político con las consiguientes repercusiones es sin dudas el manejo y las magnitud de los programas de asistencia a sectores desplazados de la sociedad que se popularizaron como planes sociales. El dato más revelador de estos es cómo crecieron durante el gobierno anterior de Mauricio Macri y cómo también cambió su modelo de administración pasando a ser administrados por los movimientos sociales de raíz peronista que cerraron acuerdos con las autoridades del Ministerio de Carolina Stanley, tanto que en la jerga política había sido rebautizados como Movimiento Carolina.

Ayer el INDEC en tanto anunció que a tasa de desocupación se ubicó en el 7% al cierre del primer trimestre del año, con una merma de 3,2 puntos porcentuales respecto al 10,2 % de igual periodo del 2021 y sumó otro dato que justamente la Cristina Fernández de Kirchner había puesto en debate cuando se preguntó cómo podía que con una tasa de desocupación de 7 puntos y en baja hubiera tantos planes.

Cristina Fernández de Kirchner dejó su mandato con 253.939 beneficiarios. Mauricio Macri terminó en 2019 con 641.762 beneficiarios y se terminaron duplicando post pandemia para septiembre de 2021 el número era de 1.223.537

Un informe conocido en la últimas horas que se desprende del documento “Mapa de las Políticas Sociales en la Argentina: Aportes para un sistema de protección social más justo y eficiente”, elaborado por el Instituto Universitario CIAS y Fund.ar que dirige Andrés Schipani (doctor en Ciencia Política por la University of California, Berkeley y profesor de la Universidad de San Andrés) ratifica lo expresado y asegurá “Los planes para cooperativas de trabajadores informales se han convertido en un elemento central de la política social a partir de 2016”. Y destaca que Cristina Fernández de Kirchner dejó su mandato en 2015 con 253.939 beneficiarios mientras Mauricio Macri terminó en 2019 con 641.762 beneficiarios y se terminaron duplicando post pandemia para septiembre de 2021, el número era de 1.223.537.

El trabajo destaca que en la administración de los planes de cooperativas, los movimientos sociales tienen un rol central. Esto genera que, dentro del mundo de los trabajadores del sector informal, existen dos niveles de beneficios de las transferencias de ingresos del Estado de acuerdo a la pertenencia o no de una familia a un movimiento. En 2021 una familia tipo (con dos niños cuyos padres viven en la informalidad y reciben un plan de cooperativa y además cobran dos AUH por sus niños) tiene un nivel de beneficios que representa un 258% del beneficio de un mismo tipo de familia que solo cobra dos AUH.

Convalidando de alguna manera lo que afirmaba Cristina Kirchner según el trabajo de CIAS y Fund.ar comparativamente, el Estado invierte, dentro de la asistencia social que reciben directamente los individuos, cada vez más en políticas destinadas a la economía popular y cada vez menos en políticas de promoción o preservación del empleo formal.

image.png
La discusión sobre el alcance y perspectiva de los Planes Sociales ha ganado lugar en la interna del oficialismo

La discusión sobre el alcance y perspectiva de los Planes Sociales ha ganado lugar en la interna del oficialismo

En 2019 (último año de Mauricio Macri), por cada peso que se destinaba a la inversión en subsidios para la preservación o promoción del empleo formal, se destinaban 11 pesos a programas de cooperativas de la economía popular. Situación que se equilibró en 2020 con los fuertes aportes que hizo el Estado para mantener los empleos formales en la pandemia.

Lo que aún no se revierte es los niveles de informalidad, que como ya hemos explicado, son considerablemente más elevados que los de países vecinos. La cantidad de trabajadores que aportan al sistema previsional argentino era en 2019 de tan solo 49,7%, es decir que 50,3% de los trabajadores ocupados se encontraban en la informalidad. En comparación, en Brasil ese número era de 63% (37% de informalidad), en Uruguay 75,5% (24,5% de informalidad) y en Chile de 68,10% (31,9% de informalidad).

El informe también da algunas ideas y propuestas para el universo de planes sociales, en algunos puntos, similares a lo proponía el primer ministro de Acción Social de este gobierno y actual diputado nacional Daniel Arroyo.

Desde el informe proponen segmentar el sistema de transferencia de ingresos ampliando la AUH con un progresivo escalonamiento que transfiera mayores recursos a los niños y niñas indigentes lo que implicaría segmentar las transferencias de la AUH en tres niveles de beneficios según el nivel de pobreza de sus beneficiarios.

También se sugiere insertar a los jóvenes en el mercado de trabajo formal a través del Plan “Empleo Joven” con la exención temporaria del pago de las contribuciones patronales por parte de los empleadores y la posibilidad de los nuevos contratados de mantener sus planes sociales por un límite de tiempo definido y limitar el universo de posibles beneficiarios a jóvenes que recibieron la AUH. y reducir las brechas de productividad entre trabajadores formales e informales aprovechando los sistemas tripartitos con participación del Estado, sindicatos y empresarios de entrenamiento vocacional

Otro planteo del informe es potenciar la integración de las cooperativas de trabajo, que se financian con los planes sociales, a la economía formal facilitando la transición de los trabajadores de las cooperativas a empleos en la economía formal invirtiendo en capacitación a través de los sistemas de entrenamiento laboral que ya existen; Estado, sindicatos y empresarios, subsidiar por un período de tiempo limitado los costos financieros de salud que implica esta migración de los trabajadores del sector informal al formal de la economía y apuntalar la integración de las cooperativas a las cadenas de valor de la economía formal por ejemplo garantizando una demanda mínima a la producción de las cooperativas a través de licitaciones públicas en las áreas de la construcción, textil y alimentos que favorezcan la cooperación entre empresas privadas y cooperativas y por último invertir en un plan de infraestructura en barrios populares Un plan ambicioso de inversión en infraestructura en barrios populares es un complemento necesario de estas medidas, no sólo para garantizar el acceso a servicios básicos a los efectos de resolver la pobreza estructural. A su vez, el Estado podría utilizar los mecanismos antes mencionados (sistema de licitaciones, créditos subsidiados y nuevos marcos legales) para facilitar la cooperación entre el sector privado y las cooperativas en la mejora de las condiciones de vida de los barrios populares.

La realidad es que más allá de las discusiones políticas o económicas, dentro y fuera del frente gobernante, hoy casi un millón y medio de compatriotas que cobran una ayuda del Estado bajo forma de planes sociales y que si bien la enorme mayoría (casi su totalidad)realizan alguna contraprestación podrían transformarse con más inteligencia que inversión en una enorme fuerza de trabajo en beneficio de la sociedad toda.

Te Puede Interesar