Finalmente, se confirmó la noticia que inquietaba a un sector de la Provincia de Mendoza respecto a inversiones en la industria petrolera. Es que el directorio de YPF aprobó el plan para desprenderse de un paquete de 55 áreas maduras de convencional en varias provincias. Desde la empresa sostienen que se trata de un "proyecto de racionalización y optimización de la inversión".
Este plan incluye una revaluación del valor contable de sus activos convencionales, que según trascendió, arrojan una baja de 1.800 millones de dólares. El objetivo de YPF es concentrar sus inversiones en Vaca Muerta.
Sostienen que todos los directores, incluidos los que representan a las provincias productoras, entre ellos Jimena Latorre (la ministra de Ambiente y Energía), aprobaron el proyecto de racionalización y optimización de la inversión de la empresa elaborado por el presidente y CEO Horacio Marín para desprenderse de campos con altos costos operativos que causaban pérdidas para la petrolera.
"Ese proceso implicó también realizar una evaluación de recuperabilidad del valor contable de dichos activos, lo que arrojaría como resultado un deterioro del valor contable del ejercicio 2023", explicó YPF mediante un comunicado.
El plan de racionalización busca optimizar el portafolio del upstream convencional, y que la empresa a partir de ahora se concentre en el desarrollo de las áreas de mayor rentabilidad, sobre todo en Vaca Muerta, "mediante una mejor alocación de sus recursos técnicos y económicos".
Se trata de un total de 55 yacimientos maduros, que ya pasaron su pico óptimo de producción y tienen altos costos operativos. "Las buenas practicas de la industria petrolera establecen que, para las compañías de escala como YPF, no resulta eficiente ni rentable producir petróleo en este tipo de yacimientos, los cuales en general son operados por operadores mas pequeños que puedan dar continuidad a la actividad", explicó la empresa.
Se plantea así un esquema similar al que aplicó Petrobras en Brasil.
Las áreas que se "abandonarán" en Mendoza
En el caso de la Provincia de Mendoza, las áreas que se dejarán por parte de YPF son algunas que fueron prorrogadas durante la gestión de Celso Jaque: El Portón, Barrancas, Cerro Fortunoso, El Manzano, La Brea (ya revertida), Llancanelo, Llancanelo R, Puntilla del Huincán, Río Tunuyán, Valle del Río Grande, Vizcacheras, Cañadón Amarillo, Altiplanicie del Payún, Chihuido de la Sierra Negra, Puesto Hernández y La Ventana.
La compañía indicó que durante el proceso de venta garantizará los puestos de trabajo durante la transición. Marín considera que, lejos de paralizar las áreas, el desprendimiento de áreas de YPF dinamizará la actividad de la industria en su conjunto, ya abrirá el juego a nuevas pymes locales para su explotación. "A su vez, la compañía optimizará su inversión, pudiendo concentrarse en aquellas áreas convencionales y no convencionales que generen mayor valor para la empresa y sus accionistas y sean mas acordes a su escala", señaló YPF.
Esta decisión, trascendió, fue acordada con los gobernadores de Chubut, Mendoza y Neuquén. Entre las opciones que se están la reversión de áreas a las provincias, ventas de activos y acuerdos con pymes locales.
El comunicado de YPF
La empresa sostuvo que "el plan de racionalización busca optimizar el portafolio del upstream convencional, permitiendo a la empresa continuar desarrollando las áreas convencionales y no convencionales que aportarán mayor rentabilidad a la compañía y sus accionistas por dólar invertido, mediante una mejor alocación de sus recursos técnicos y económicos. Los campos maduros que conforman el grupo de activos constan de un total de 55 áreas".
"Se denomina “yacimientos maduros” a aquellos que ya pasaron su pico “óptimo de producción”. Las buenas prácticas de la industria petrolera establecen que, para las compañías de escala como YPF, no resulta eficiente ni rentable producir petróleo en este tipo de yacimientos, los cuales en general son operados por operadores más pequeños que puedan dar continuidad a la actividad".
"En este proceso, YPF colaborará de forma activa con el desarrollo local y garantizará los puestos de trabajo durante la transición, entendiendo que este proceso dinamiza la industria en su conjunto, ya que nuevas pymes locales podrán dar trabajo y desarrollo a cada región explotando áreas que de otra manera no podrían hacerlo. A su vez, la compañía, optimizará su inversión, pudiendo concentrarse en aquellas áreas convencionales y no convencionales que generen mayor valor para la compañía y sus accionistas y sean más acordes a su escala".
"Finalmente, se informa que para llevar adelante este proceso se debe realizar una evaluación de recuperabilidad del valor contable de estos activos convencionales, evidenciando un indicador de deterioro del valor al 31 de diciembre del 2023 estimado en 1.800 millones de dólares".