Elecciones Mendoza: ausencias y crisis de representatividad
Las elecciones 2023 en Mendoza no solo confirmaron los nuevos representantes. Abren un serio interrogante sobre la representatividad de los dirigentes.
La Provincia de Mendoza proclamó a Alfredo Cornejo en sus elecciones 2023. Ya están también elegidos sus 18 intendentes y sus legisladores. Comienza una nueva etapa con una característica histórica; Por primera vez un gobernador vuelve a ocupar el cargo por la votación de la ciudadanía después de un periodo intermedio.
Pero no solo por eso, esta elección general de la provincia de Mendoza marcó otro hito, la menor participación de la ciudadanía desde el retorno democrático que se completó con un enorme guarismo de voto en blanco, sobre todo en las categorías de legisladores, que en su gran parte puede ser atribuible al sistema de boleta única que sigue sin encontrar su cauce a pesar que el algunos departamentos los ciudadanos es la cuarta vez que votan con este sistema.
Los datos del escrutinio provisorio dejan un síntoma preocupante, el creciente desinterés por parte de los ciudadanos en su participación democrática y la consiguiente degradación del grado de representatividad de los ciudadanos y ciudadanas electos para un cargo.
Los elegidos son todos y todas legítimos y legales con todos los atributos para cumplir su función pero cada vez con menos ejercicio de representatividad ciudadana.
La baja participación y el desinterés de los ciudadanos en las elecciones 2023 lastima la representatividad de los electos.
Foto: Cristian Lozano
Elecciones: Representatividad, los números de la alerta
Los números fríos nos ayudarán a poner en consideración una situación, que se profundiza y cruzada con los discursos de degradación democrática que ejercen algunos actores que quieren llegar al poder, genera un escenario oscuro e invisible como el del Teatro Negro de Praga.
La cantidad de mendocinos y mendocinas habilitadas para votar el domingo era de 1.488.736 pero solo lo hicieron 1.015.719 con una abstención récord de 31.78% del padrón.
A esta abstención en la categoría de gobernador hay que agregarle 8.3% de votos blancos y nulos. De esta manera la cantidad de votos positivos se situó en menos de un millón, exactamente 930.022.
Si tomamos por candidato, el gobernador electo, Alfredo Cornejo fue votado por el 24.67% del padrón, Omar de Marchi fue apoyado por el 18 % del padrón, el peronismo perfora la barrera de los 10 puntos y apenas fue elegido por el 9.20%, el Partido Verde el 7.40 y la Izquierda solo por el 2.64.
La situación es aún más preocupante en la elección de los legisladores donde la representatividad prácticamente se esfuma.
Para simplificar el cálculo ya que solo intentamos demostrar la ausencia del electorado y la crisis de representatividad de los dirigentes, tomaremos los votos positivos a senadores y diputados como distrito único al igual que la cuenta para la base de votos necesaria para colocar un legislador.
A la abstención ya mencionada hay que sumar que el voto en blanco para diputados y senadores trepa a guarismos que van del 16 al 21 por ciento según la sección electoral.
En la categoría diputados la cantidad de votos positivos fue de 835.818, teniendo en cuenta que se eligieron 24 representantes de la Cámara Baja haciendo un promedio rápido con un guarismo a
Alrededor de los 15 mil votos se podría ingresar un legislador, centésimas por encima del 1 por ciento del padrón general.
En la categoría Senadores la cantidad de votos positivos llegó a 839.987 para elegir a 19 senadores. En distritos como el primero con unos 20 mil votos se queda expectante para ingresar un legislador. Proporciones muy mínimas del padrón general.
Los datos fríos sirven para comenzar el debate sobre los desafíos que tiene por delante la dirigencia política, también la dirigencia social, la empresarial, la sindical y todos aquellos que desinteresadamente se sumen a un debate necesario e impostergable.
El 10 de diciembre se cumplirán 40 años de la asunción de Raúl Alfonsín y el comienzo de un camino de consolidación de la democracia que creíamos definitivo e inalterable.
La reaparición de discursos y debates públicos que se suponían saldados y juzgados junto con la retracción de la participación ciudadana que afecta claramente la representatividad de los elegidos, nos devuelven a un escenario que requerirá de la sociedad un esfuerzo extra para garantizar nuestra democracia que, como alguna vez sentenció Churchill, “es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”