Análisis

Luis Caputo, el dibujito de las reservas y el enojo de Javier

Los números de la economía, desde el superávit fiscal hasta el nivel de reservas son dibujos de contabilidad creativa del Ministro de Economía, Luis Caputo.

Por Marcelo López Álvarez

Mientras el gobierno no logra controlar sus filtraciones, internas y las renuncias de funcionarios se multiplican, el nuevo pasatiempo favorito de los funcionarios de Javier Milei es dejar correr el rumor de un enojo del presidente con el Ministro de Economía, Luis Caputo.

El envió a los gobernadores del documento original del Capitulo Fiscal de la Ley Bases con el registro de que el word fue redactado en el estudio del presidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, habría sido el último detonante del enojo, en un ambiente que ya venía caldeado por el dibujo permanente de los números de la economía que comienza a ser insostenible hasta para Javier Milei, y la escalada inflacionaria que no frena a pesar de la caída en picada del consumo.

Mientras Javier Milei agita publicitaria y marketineramente la posibilidad de un crédito por unos 15 mil millones de dólares que, según él, permitirían el levantamiento de las restricciones cambiarias y el comienzo de la libre competencia de monedas, la realidad es que ese prestamista no aparece, ni de fondos de inversión o bancos y mucho menos del FMI.

Pero ¿por qué nadie quiere prestar plata pero a su vez el festival de los bonos y el riesgo país sigue a toda marcha? Lo expresamos ayer, les gustan los negocios pero no son suicidas.

En algunos días veremos la toma de ganancias de este raid que aprovecha los datos falsos que el Gobierno comunica oficialmente (no es nuevo). Sin embargo tanto el FMI como los bancos tienen los números reales y saben tan bien como nosotros aquí en la Argentina que el superávit fiscal es un dibujo y también lo son las reservas del Banco Central.

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Las reservas netas en la bóveda del Banco Central siguen siendo negativas a pesar de los que informa Luis Caputo.

Las reservas netas en la bóveda del Banco Central siguen siendo negativas a pesar de los que informa Luis Caputo.

Los dibujitos de Luis Caputo y el BCRA

Las reservas son una variable clave para la estabilidad cambiaria y la inflación porque son fundamentales para mantener el tipo de cambio que permite poner una pequeña ancla al proceso inflacionario.

El gobierno de Milei compró por 11 0000 millones de dólares apalancada sobre todo en al devaluación del 118 por ciento del comienzo de gestión, pero en realidad en saldo neto de los primeros 60 días de Javier Milei es de 6700 millones de dólares.

Ese saldo neto, además, está forzado porque en esos dos primeros meses de Javier Milei la deuda comercial que sumó el BCRA es de 7000 millones de dólares. El gobierno de Milei profundizó fuertemente la política de no entregar dólares para importaciones y cuotificar esos pagos y apostando a cubrirlos con los BOPREAL que siguen siendo un fracaso.

Claro que cuentan con el incomprensible silencio cómplice del sector empresario que a pesar del agravamiento de la situación mantienen un silencio stampa casi inexplicable.

Los números oficiales indican que el BCRA sólo está entregando alrededor del 20 % de los dólares que requieren las importaciones. El saldo de febrero aún no se conoce, pero probablemente sea un poco mejor para el Gobierno a partir del parate del consumo en la industria que requiere menos importaciones de capital.

Los números dejan claro que las reservas siguen tan o más negativas que en la última etapa de Alberto Fernández, sin contar que en una situación inédita en su historia el Central está tomando deuda en dólares y con intereses capitalizables en la misma moneda con los ya mencionados BOPREAL y que Milei denunciaba en forma permanente.

El balance real del Central es uno de los focos de conflicto que se menciona entre Caputo y Milei. En el entorno de Javier Milei ven con preocupación los números rojos del Central (que podrían complicarse aún más si China decide no renovar el swap) ya que creen que dejan al Ejecutivo a tiro de la “extorsión” del complejo agroexportador a pocos días del comienzo de la liquidación de la cosecha gruesa en la cual el Ejecutivo tiene puesta todas las fichas. Sin embargo, además del contexto financiero de Argentina, es muy probable que en abril el complejo sojero liquide lo necesario y después trate de compensar la caída del precio internacional vía devaluación.

Los próximos 60 días serán fundamentales para el Gobierno porque todas las soluciones ortodoxas a las que podría recurrir; devaluación, baja de retenciones o elevar el mix de dólares dejan un agujero insalvable para un Gobierno que pretende cumplir a rajatabla con los compromisos externos y no abandona su idea de dolarizar la economía.

Si Milei y Caputo supieran algo de economía sabrían que las crisis de reservas son insostenibles. Sobre todo si son autoinfligidas en medio de una ajuste salvaje que ni siquiera le proporciona el mercado interno como tabla de salvación.

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