Crimen en Maipú: "Lo voy a arreglar por mi cuenta", dijo el joven antes de morir
Los investigadores creen que tanto la víctima (con lo poco que dijo) y su familia mienten, por lo tanto no está claro ni el lugar donde ocurrió el ataque. El joven asesinado tenía varios antecedentes.
Las primeras horas de investigación para el crimen del joven de 21 años en Maipú están marcadas por la confusión. Es que tanto pesquisas policiales como judiciales admitieron no tener en claro ni siquiera el lugar donde la víctima recibió los cinco disparos que le ocasionaron la muerte.
Leandro Zalazar, domiciliado en el barrio Reconquista de Maipú y con antecedentes por droga, intentos de homicidios y robos, fue acribillado en algún lugar de ese departamento. Sin embargo, los pocos datos que quiso aportar mientras agonizaba y la misteriosa desaparición de su familia, hacen que el caso este a foja cero.
Esto lo voy a arreglar por mi cuenta, fue la única frase que soltó Zalazar cuando agonizaba en el Central. Minutos después falleció ante la mirada de médicos que intentaban salvarle la vida, y de policías que querían conseguir información concreta del ataque. Lo cierto es que hasta el momento sólo una persona declaró en el expediente que instruye la fiscal Susana Muscianisi, y esta no aporto datos relevantes.
Según la información que recolectaron policías de investigaciones minutos después del hecho, el joven habría sido atacado dentro del barrio Las Bodegas de Maipú, cerca de las 21.30.
Sin embargo, Policía Científica y varios policías rastrillaron ese barrio por completo y no hallaron ningún elemento que pudiera determinar que el ataque ocurrió allí. Si le dieron cinco tiros, por lo menos tendría que haber algo de sangre, analizó una alta fuente policial.
En base a esto, los investigadores creen que el crimen ocurrió en otro lugar del departamento y bajo otras circunstancias. Esto, presuntamente, podría significar que tanto la víctima como su victimario estaban reunidos en algún lugar donde se originó una pelea.
Zalazar recibió cinco disparos de un calibre chico. Dos de ellos en el tórax, aparentemente los que causaron más daño, uno en el brazo derecho, otro en la muñeca y el restante en una pierna. Fue llevado en un auto particular al hospital y recién allí la policía tomó conocimiento del caso. Durante la madrugada, el joven dejó de existir.
Siempre que atacan a una persona con antecedentes uno piensa que puede ser un ajuste de cuentas, pero no tenemos nada aún para afirmar esa hipótesis, indicó una fuente judicial.
Entre lo que resta del día y mañana, Muscianisi sumará varias testimoniales y esperará el informe de las pericias, como así también de la necropsia, para poder aclarar el panorama. Mientras tanto, la muerte del joven sigue siendo un misterio.