El peronismo mendocino está atrapado entre las convicciones ideológicas de buena parte de sus integrantes y el cumplimiento de la ley, que indica que debe garantizar el aborto no punible a través de la elaboración de un protocolo de actuación.
El peronismo mendocino está atrapado entre las convicciones ideológicas de buena parte de sus integrantes y el cumplimiento de la ley, que indica que debe garantizar el aborto no punible a través de la elaboración de un protocolo de actuación.
Este jueves la posición de parte del oficialismo mendocino volvió a quedar de manifiesto en las declaraciones del ministro de Salud, Carlos Díaz Russo, quien aseguró que desconocer el pensamiento de la Iglesia sería una torpeza.
El funcionario se refiere al absoluto rechazo que las autoridades eclesiásticas manifiestas a cualquier tipo de interrupción de un embarazo, incluso a aquellas contempladas en el Código Penal a discapacitados mentales y mujeres violadas.
Díaz Russo trató de evadir el tema (militado fuertemente por agrupaciones ligadas al kirchnerismo nacional) y aseguró que su ministerio trabaja en una guía para víctimas de violencia sexual con la que se evitó 100% de los embarazos en mujeres abusadas, y explicó que se está revisando la ampliación del protocolo.
El ministro opinó que el tema tiene mucha connotación ideológica y que siempre hay que ser respetuoso de las leyes, pero evitó pronunciarse explícitamente en favor de la necesidad de dictar un protocolo para los abortos no punibles.
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