miércoles 22 jun 2022
Estado de Sitio

Vicentín y las trampas de la exportación otra vez en escena

Por Marcelo López Álvarez.

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8 de junio de 2022 - 10:00

La detención del presidente de Vicentin, en medio del irresuelto problema argentino con sus exportaciones de productos primarios del sector agropecuario para la producción de alimentos y proteínas, potenciado por el conflicto mundial que disparó el precio de los commodities, los alimentos y la energía, agrega un dato más al debate de cómo saldar una vieja discusión argentina.

El apresamiento de Omar Scarel solo es una muestra más de los artilugios que utilizan los actores concentrados del sector para evadir todo tipo de controles y regulaciones. Solo que está vez Scarel fue muy lejos intentando traspasar empresas de Vicentin, que están bajo mandato judicial en el concurso de acreedores, a la multinacional Renova que, vaya casualidad, es socio de Vicentin.

Como decíamos las maniobras de los pulpos y grandes jugadores de la exportación agropecuaria son constantes, ya hemos hablado en estos espacios, en Sitio Andino y Radio Andina, reiteradamente del tema y hemos explicado con detalle las triangulaciones de algunos jugadores de la industria aceitera. En estos días se conoció un trabajo de MATE (Mirador Argentino del Trabajo y la Economía) junto a un equipo de la revista Crisis que detalla cómo los exportadores de granos le ganan cientos de millones de dólares al Banco Central y a la economía argentina.

El trabajo destaca lo que se conoce en el ambiente como planificación financiera, pero en realidad es una maniobra para evitar la liquidación de dólares y el pago de retenciones.

El trabajo destaca que pocas horas después de que Rusia comenzará su acción bélica sobre parte del territorio ucraniano las 6 cerealeras que concentran poco más del 70 por ciento de las exportaciones de oleaginosas y granos presentaron las correspondientes DJVE (Declaración Jurada de Venta al Exterior) por unas 700 mil toneladas diarias cuando el promedio diario en tiempos normales ronda las 100 mil toneladas.

Con la maniobra (que hay que aclarar es perfectamente legal) lo que logran las empresas es especular con el precio a futuro de la mercadería exportada y apropiarse para sí el 100 por ciento del diferencial, precisamente la renta inesperada que el Ejecutivo pretende gravar como lo hicieron varios países del mundo desarrollado.

En el paper los investigadores acuñan el concepto de puja extractiva, en vez de distributiva,y lo definen como "la disputa que se libra entre el Estado Nacional y las grandes corporaciones por el control de las divisas, especialmente durante aquellos períodos en que los precios internacionales de los commodities están en alza".

Cómo funciona esta maniobra, reiteramos legal pero al borde de lo ético, la respuesta es simple. Cuando se realiza una operación los exportadores deben declarar con su DJVE el valor de la mercadería a embarcar que nunca puede ser por debajo del precio de referencia que fija el Estado y sobre ese valor que se declara es sobre lo que después se liquidan las divisas y pagan los gravámenes de derechos de exportación.

Pero cuál es la "trampa" digamos, que por un decreto, que sobrevive de la dictadura con la firma de José Alfredo Martínez de Hoz, entre la presentación de la declaración jurada y el embarque y venta efectiva de la mercadería pueden pasar hasta 12 meses.

A este esquema hay que sumar el que ya explicamos de la triangulación que es declarar la venta a un país que no es el destino final sino a una filial de la misma empresa en un tercer país de baja tributación -como puede ser Uruguay o Suiza- actividad ya prácticamente normalizada

Estas operatorias intentaron ser frenadas hace exactamente 20 años por el ministro Remes Lenicov en el gobierno de Eduardo Duhalde, sin embargo a los pocos días volvió atrás y anuló el decreto.

El Gobierno actual, como ya explicamos también en estos espacios, tiene la posibilidad de con base en YPF agro generar una empresa testigo en la materia, además de que podría transformarse en un gran jugador del sector (como lo hace Chile con CODELCO y el cobre) para garantizar divisas de exportación y regular también los precios internos. Sin embargo, a pesar de que se dijo que esa era la idea cuando fracasó la estatización de Vicentin, ya pasados casi dos años, no se ha avanzado un ápice y difícilmente se avance. Mientras la sangría de dólares para las arcas del BCRA y de pesos en los bolsillos de los argentinos sigue sin parar.

En Radio Andina dialogamos con Diego Kofman, integrante de MATE, para profundizar el tema

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