Historias de productores mendocinos: cómo es vivir de trabajar la tierra

Ramón Gutiérrez es productor en San Rafael, tiene 59 años y en su finca produce diferentes alimentos como, pimiento, ajo y tomate. Además, tiene viñas y frutales que son sembrados con los mejores productos.

Ante las cámaras de Canal 6 Telesur, Ramón contó un poco sobre su historia y la pasión por la tierra. "Tenés que hacer cosas buenas, con semillas de calidad", mencionaba a cada instante. Para él, producir con calidad es lo principal.  Su producción fuerte es en primavera-verano y en invierno se dedica a podar sus viñas y cuidar de su finca para cuando llega la temporada alta poder trabajar mejor.

"Hay que buscarle la vuelta, porque si te dedicas sólo a la producción de viña y frutales no te alcanza para comer", afirmó.

Consultado por las nuevas generaciones, Ramón expresó que, "prácticamente trabajo solo porque no hay gente para podar, porque no saben". Señaló que los jóvenes que se han acercado a trabajar en su finca, han sido instruidos por él para realizar las diferentes tareas, pero rápidamente pierden el interés, las ganas y dejan de ir. "No les interesa, les enseñás y se van, por eso muchas veces tenés que hacer todo solo", dijo. 

Tanto en invierno como en verano, Ramón se levanta a las seis de la mañana y comienza su labor diaria. En invierno trabaja hasta las seis, pero en verano a veces llega a su casa a las nueve de la noche. Se toma una hora para almorzar y sigue trabajando su tierra, lo hace de lunes a sábados y para él los feriados no existen, inclusive, si hay que hacer algún trabajo extra, ocupa su día de descanso (el domingo) para hacerlo.

Sobre el precio en góndola de sus productos destacó que le da impotencia, porque la diferencia que se le pagó a él y el valor que paga el consumidor final es abismal. 

A mí, con todas las horas que trabajo, me alcanza, pero es mucho tiempo, menos de 12 horas por día no trabajo, comentó Ramón en la entrevista con Canal 6.

Muchas familias productoras de San Rafael, dejaron de trabajar la tierra porque ya no les era redituable, el esfuerzo diario que conlleva y la poca retribución que se les daba hizo que dejaran de producir para dedicarse a otras cosas. Para Ramón esa no es una opción. "A mi señora y a mí, no nos falta nada, pero trabajamos mucho. A mí me encanta la finca, yo la puedo mantener por todo el tiempo que le dedico, no la voy a abandonar nunca", precisó con énfasis.

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