El pasado 20 marzo, el presidente Alberto Fernández decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en todo el territorio nacional por la pandemia de coronavirus. Comenzaba la "Fase 1" y las calles estaban vacías. Si bien, el "encierro total" comenzó ese viernes, una semana antes, los establecimientos educativos ya habían cerrado sus puertas. Este martes, diez escuelas técnicas recibieron a un grupo de alumnos/as de 6to año que pasarán por esas aulas por última vez. El reencuentro- luego de este período de temor e incertidumbre- entre docentes y estudiantes fue calificado por sus protagonistas como "muy emotivo".
Es que los chicos/as en las escuelas siempre fue cotidiano pero si algo enseñó esta pandemia fue a valorar esos momentos que, por rutinarios, se pasaban por alto. Así, los/as estudiantes empezaron a extrañar los pasillos del colegio, las charlas en los recreos, las bromas en el curso y la complicidad con los/as profesores.
Un nuevo desafío llegó para toda la comunidad educativa y si bien muchos salieron airosos, otros- por dificultades ajenas a su responsabilidad- no pudieron continuar en contacto con sus compañeros o docentes. La brecha socioeducativa quedó expuesta de forma cruel. Comenzó la carrera contrarreloj para identificar a esos alumnos/as para que no se perdieran en las profundidades de un sistema que no estaba preparado para un aislamiento total.
Reencuentro en las aulas. Fotos: Yemel Fil.
En pandemia, padres y madres serían docentes en casa y fue en ese momento cuando se reveló algo que todos/as sabían pero quizás nunca se resaltó: la labor y vocación de maestras, profesores y profesoras de todos los niveles educativos que nunca fue fácil y se había complejizado por demás. Lidiando con las trampas tecnológicas y con muy poco tiempo idearon rápidamente la manera de permanecer junto a sus alumnos/as, de no perderlos. "El horario laboral" dejó de existir, desapareció eso de comenzar a trabajar a determinada hora y terminar a tal otra, ahora había que estar presente porque no todos/as podían terminar sus tareas y entregarlas a tiempo pero no sólo hubo disponibilidad horaria por parte de los/as docentes si no también, una buena cuota de comprensión y paciencia.
Tampoco enseñaban sólo a niños/as y adolescentes sino también a padres, madres y tutores que experimentaban por primera vez los distintos procesos educativos, desde la alfabetización inicial hasta Física y Química desde casa y sin saber nada de pedagogía. Lo intentaron, pusieron lo mejor de sí y recibieron ayuda del cuerpo docente. Así, llegó noviembre y el primer regreso de estudiantes a algunas instituciones educativas de la provincia. ¿La reacción? Alegría y emoción.
"Hemos tenido una gran convocatoria de alumnos/as, y estamos contentos de poder brindar esta oportunidad e intentar empezar una nueva etapa con ciertos miedos inevitables pero poniendo toda la energía para que dé resultado y podamos ir aumentando de a poco la cantidad de estudiantes. Quienes conforman nuestro plantel docente siempre ha sido y sigue estando muy comprometido, el sistema educativo se ha podido llevar adelante en este contexto gracias al esfuerzo de ellos/as, los primero en contactar a los chicos/as, de llegar hasta ellos, de brindarles el material, las explicaciones, la retroalimentación formativa para que pudieran ir mejorando", comenzó Claudia González, directora de la escuela 4-062 Prof. Juana B. Albornoz de Cortés de San Roque, Maipú donde este martes, cuatro grupos de estudiantes reanudaron sus prácticas profesionalizantes.
"Por eso siempre han estado en contacto. Por supuesto que, como en todas las escuelas, tenemos chicos con problemas de conectividad, de recursos económicos, de distancia geográfica, varios factores que han dificultado la conexión con las escuelas pero se han hecho enormes esfuerzos para mantenerse cerca. Hoy están aquí todos los chicos/as a los que se notificó: dijeron que sí inmediatamente y vinieron. Los padres y madres también nos han mostrado mucho apoyo", sumó.
Puertas abiertas. Fotos: Yemel Fil.
El reencuentro
"Muy emotivo". Esas fueron las palabras que eligieron Danisa Mercado, estudiante de 6to año de la escuela técnica Albornoz de Cortés y de uno de sus profesores, Mariano Lovos.
"Recibí la noticia con una felicidad absoluta porque si bien hemos estado trabajando mucho más que en la normalidad previa a la pandemia, las ganas de ver las caras de los chicos/as, de estar en contacto con ellos a diario eran grandes. El reencuentro fue muy emotivo, ya queríamos contarnos todas las anécdotas sobre cómo vivimos la pandemia. Si hay una palabra para definir este reencuentro es emotivo, sin dudas. Es una vocación y una felicidad volver", expresó Lovos, profesor de Práctica Profesionalizante hace 5 años en este colegio.
Danisa, por su parte, manifestó su tristeza por haberse perdido de tantos momentos que son únicos en el último año de secundaria: "No pudimos presentar nuestros buzos de promoción, pasamos el año sin vernos. Este reencuentro ha sido muy emotivo. Es difícil también adaptarse a los nuevos protocolos y al distanciamiento, nosotros que siempre hemos sido tan unidos", dijo la alumna.
Luego de 8 meses, 10 escuelas técnicas recibieron alumnos/as. Fotos: Yemel Fil.