IMPSA reperfila su deuda al 2028 y vuelve a la carga con la venta de acciones
La imposibilidad de cumplir en tiempo y forma con parte del APE (Acuerdo Preventivo Extrajudicial) cuyo principal resultado fue la transferencia del 65% del paquete accionario a sus principales acreedores, hoy socios, en abril de 2018, obligó a la multinacional mendocina IMPSA a diseñar otra estrategia para subsistir. En este caso, una estructura tripartita que incluye un canje de su pasivo de u$d 530 millones a 8 años, la emisión de nueva deuda y hasta la venta de acciones.
En concreto, el nuevo APE comprende, según información brindada por la compañía, "un
reperfilamiento sin quita de capital en dólares y un plan compuesto por tres etapas", a partir del año 2028 y a cancelar en 2039. La propuesta, con la firma del apoderado Fabián D`Aiello, consiste en la emisión de Obligaciones Negociables, un bono internacional y nuevos préstamos, y tiene vigencia hasta el 30 de noviembre para su aceptación, aunque IMPSA puede prorrogarla.
Cabe recordar que en 2019 la sociedad cuyo control está en manos de un fideicomiso con participación mayoritaria del Banco Nación, el BICE, el fondo de inversiones chileno Moneda Assets y el Export Development de Canadá, entre otros, había iniciado un proceso de venta y la consecuente búsqueda de potenciales compradores. Pero este año lo suspendió: desde IMPSA señalan a la crisis macroeconómica que el país arrastraba desde 2018, la falta de financiamiento, la suspensión de proyectos y finalmente la pandemia del Covid-19 como los motivos que le impidieron concretarlo.
La multinacional mendocina fundada por la familia Pescarmona (tras el traspaso se quedó con 35%), aún debe cancelarles sus acreedores-socios u$d 530 millones. El año pasado se había firmado un pre-acuerdo por el cual se prorrogó hasta el 30 de diciembre del 2020 la deuda que vencía a fines de 2019 y el 30 de junio. Entonces se dijo que el fin era "concentrar recursos en el desarrollo, crecimiento y expansión internacional". Pero la carga, con intereses devengados por u$d 65 millones anuales en los últimos 3 años, se hizo más pesada y la situación cambió.
"No volvimos a emitir ON desde la reestructuración y tampoco vemos por ahora un problema porque nuestros acreedores son accionistas. Por eso esperamos llegar a buen puerto", admitió Juan Carlos Fernandez, CEO de IMPSA, al confirmar a Sitio Andino que el proceso de venta iniciado el primer trimestre con Columbus Zuma "entró en un stand-by acordado con los accionistas".
A eso hay que añadir las últimas restricciones para el acceso al mercado cambiario también sumó complicaciones, habida cuenta que el Banco Central dispuso autorizar la disponibilidad de sólo 40% de los dólares necesarios a aquellas compañías que mantenían un pasivo en moneda norteamericana.
"Estamos convencidos que la implementación exitosa de la propuesta permitirá a IMPSA volver al sitial que ocupó durante décadas a la vanguardia del desarrollo tecnológico mundial en materia de energía hidroeléctrica, nuclear y de otras energías renovables, para seguir produciendo tecnología argentina exportable al mundo entero", resaltó Fernández acerca del nuevo APE que ahora espera el aval en asamblea de accionistas el próximo 24 de noviembre.
Reestructuración y reperfilamiento bajo el APE
Esta etapa comprende, fundamentalmente, la reestructuración de la Deuda Elegible a implementarse mediante el APE, conforme a los siguientes términos principales:
Tipo de instrumento
La Deuda Elegible será canjeada, según corresponda para cada acreencia actual, por:
· Nuevas Obligaciones Negociables con Oferta Pública
· Nuevas Obligaciones Negociables Privadas
· Nuevo Bono Internacional
· Nuevos Préstamos
Monto de Nueva Deuda
Será el equivalente al monto de capital más intereses compensatorios devengados a las tasas contractuales correspondientes bajo la Deuda Elegible que corresponda a cada Acreedor Alcanzado, con corte al 31 de diciembre de 2019 (la "Fecha de Corte"), expresado en Dólares, a cuyo fin toda la Deuda Elegible denominada en una moneda que no sea Dólar Estadounidense se considerará convertida a Dólares al tipo de cambio (BNA vendedor divisa) vigente a la Fecha de Corte (y, en el caso de la Deuda Elegible denominada en Pesos y que surja de órdenes de compra, contratos o facturas por la provisión de bienes o servicios y no tenga intereses compensatorios acordados, previo ajuste por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) desde la fecha de exigibilidad de la misma hasta la Fecha de Corte).
Relación de canje
Sin quita de capital: Nueva Deuda por un valor nominal de US$ 1 por cada US$ 1 de Deuda Elegible.
Amortización del
capital
El capital de la Nueva Deuda se amortizará en 12 cuotas anuales iguales y consecutivas, comenzando el 30 de diciembre de 2028 y con vencimiento final el 30 de diciembre de 2039.
Interés
Tasa del 1,5% nominal anual, sobre saldos pendientes de capital, desde el 31 de diciembre de 2019. El Nuevo Interés que se devengue desde dicha fecha hasta el 31 de diciembre de 2024 se capitalizará en esta última fecha. El Nuevo Interés que se devengue desde el 1° de enero de 2025 será pagadero semestralmente el 30 de junio y el 30 de diciembre de cada año, y el primer pago de intereses se realizará el 30 de junio de 2025.
Pago por Excedente
de Efectivo
La Nueva Deuda contendrá cláusulas que establezcan la obligación de IMPSA de aplicar el 100% del Excedente de Efectivo a precancelar en forma obligatoria, a prorrata, el monto de capital pendiente de pago (y los intereses devengados e impagos) de la Nueva Deuda.
Capitalización por oferta pública de acciones: ¿el Estado puede convertirse en socio?
En un plazo de 180 días desde la presentación del APE para su homologación, la firma deberá lograr el OK de los accionistas al ingreso de IMPSA al régimen de oferta pública y cotización de acciones y un aumento de capital mediante la emisión de una nueva clase de acciones ordinarias (Clase C), en un monto, aseguran desde IMPSA "que asegure una adecuada capitalización a fin de brindarle el capital de trabajo necesario para la continuidad, desarrollo y crecimiento de sus operaciones".
Para asegurarse el resultado, la colocación trae valor agregado: incluye la posibilidad de que los interesados, incluso del sector público ("entidades interesadas del Estado Nacional o Estados provinciales") puedan quedarse "en todo o en parte" con las acciones.
Venta de acciones Clase A y B: un plan a 2 años
Consiste en volver a la carga con el fallido plan de 2018-19, que podría concretarse recién en 2022. Es que el Acuerdo Preventivo Extrajudicial prevé que "dentro de un plazo no menor a 18 meses ni superior a 24 meses luego de la emisión de las acciones Clase C", la sociedad pueda, previo aval del directorio y la Comisión Nacional de Valores, ofrecer al mercado las acciones Clase A y Clase B (las actualmente depositadas en los Fideicomisos que la controlan y los de la familia Pescarmona).
Visto desde la megarestructuración de su pasivo, desde IMPSA aclaran que no son acciones exlcuyentes sino que se complementan. "El producido de la venta de estas acciones no cancelará los montos adeudados bajo la Nueva Deuda, sino que será una compensación adicional para los acreedores Beneficiarios", informaron al mercado bursátil.
¿Qué cambia respecto a los pagos comprometidos en el APE original?
Si logra la aceptación que busca, la multinacional mendocina habrá extendido al menos 8 años el plazo final convenido inicialmente cuando reestructuró la deuda que la llevó al default entre 2014-17.
Es que el primer APE firmado estipulaba cancelar la deuda entre 2025 y 2031 mediante distints series de ON (Obligaciones Negociables) de entre u$d 2,6 millones y u$d 236,7 millones, algunas a tasa variable y otras en pesos a tasa fija pero "dolar linked", una verdadera complicación con la volatilidad actual del tipo de cambio. Por el contrario, la nueva propuesta implica estirar ese plazo al 2039 en otras condiciones, como la posibilidad de sumar otros socios o la venta definitiva.