7 de abril de 2026
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el gran desafío

Alfabetización en casa: ¿cómo ayudar a los niños/as a aprender a leer y escribir?

Por Florencia Rodriguez

El cierre de las escuelas producto de la cuarentena decretada en el marco de la pandemia por coronavirus generó un gran desafío tanto para docentes y alumnos/as como para sus familias. Si bien los niños/as de tercer grado en adelante ya pueden leer y comprender las consignas de sus maestras, otro grupo daba sus primeros pasos en la alfabetización del nivel inicial cuando comenzó el aislamiento. Leer y escribir representan un proceso complejo en donde el acompañamiento es fundamental pero ahora, los más chiquitos están sin sus seños quienes, junto a madres, padres y por qué no, hermanos/as, tendrán un rol fundamental en el aprendizaje más importante de sus vidas.

"Si bien, siempre decimos que la familia es fundamental, sobre todo en la primera infancia, en este momento creo que tenemos que repensar qué significa la corresponsabilidad en educación. Hace falta que la familia se involucre, quizás los papás o mamás no pueden y son los hermanos/as más grandes de los niños que comenzaban salita de cinco años, primer grado y segundo. Aprender a leer y escribir es una tarea en la que los chicos necesitan sí o sí de un lector/escritor cerca, la presencia de otro que esté mediando", comenzó a explicar Ana Casiva, referente del Programa de Alfabetización de la Dirección General de Escuelas (DGE).

"Entonces, la tarea del docente, que ahora es a distancia va a ser sobre todo dar pautas a las familias para decirles cómo hacerlo. Es decir, en este caso, no es suficiente con que la maestra envíe tareas en el primer ciclo, sino que además de decir qué hacer tiene que decir cómo, esa es la clave: de qué manera los papás se van a involucrar para acompañar. Aquí hay cosas muy sencillas que pueden hacer y desde la DGE estamos tratando de llegar con algunas cosas más específicas para dar esas pautas a las familias", agregó.

¿Cómo puedo ayudar a niños/as en el proceso de alfabetización?

Casiva brindó algunas opciones sencillas pero muy importantes para que las familias tengan en cuenta en esta etapa. Lo primero y principal es que el niño/a debe contar con la presencia de alguien que lea, si no pueden ser mamá o papá, puede ser hermanos/as mayores o algún pariente que viva con ellos.

"La clave es participar de situaciones de lectura diaria. Por ejemplo, desde el portal de la DGE enviamos todos los días material a través del programa Leamos Juntos. Siempre hay un texto y hay ciertas pautas para esa lectura: debe ser muy expresiva, la llamamos prosódica, es decir, una lectura que marca la entonación, que se detiene para conversar sobre lo que se está leyendo. Por ejemplo, si se está leyendo un cuento, la idea es que mientras se va leyendo, se vaya conversando sobre eso. Esto es fundamental porque ahí es donde los chicos empiezan a desarrollar habilidades de comprensión lectora, uno de los pilares de la alfabetización", expuso.

Y agregó: "A veces pensamos que alfabetización tiene que ver con aprender las letras y trazarlas y, en realidad, es mucho más complejo. Los chicos tienen que aprender a sostener su atención, a mantenerla en un tema y desarrollarlo. Se ponen en juego muchos procesos cognitivos fuertes en esta experiencia de leer como las funciones ejecutivas, la memoria de trabajo. Mientras se lee, se pueden destacar palabras, organizarlas, hacer el proceso de entender lo que pasó. Luego, se arma una secuencia que sigue un orden temporal de la historia. Todo esto tiene que ver con la comprensión lectora".

Casiva señaló que también existen otros ejercicios interesantes como la "lectura en eco" que es: después de que se leyó un cuento o una poesía y ya saben de qué se trata, el que sabe leer - sea mamá, papá o hermano/a mayor- va leyendo una línea del texto en voz alta siguiendo con el dedo la direccionalidad "porque así les estamos mostrando cuál es el sentido que sigue la lectura, que sigue la vista sobre el texto para ir leyendo y los chicos lo repiten. Los niños escuchan, saben lo que dice y, al mirarlo, hacen como que leen siguiendo el texto, entonces lo que dicen lo proyectan visualmente al encontrarlo escrito en el texto. Ese ejercicio está dentro de los pilares del Programa de Alfabetización que usamos en Mendoza y los docentes lo saben hacer y ahora hay que enseñarles a las familias para que lo hagan, eso es todo un desafío para nosotros, y en eso estamos", dijo.

Hay muchas actividades más como todo lo que tiene que ver con la consciencia fonológica que es escuchar los sonidos del lenguaje. Un ejemplo claro es el famoso barquito cargado, un juego en el que hay que nombrar palabras que comienzan con determinadas letras y se va identificando el sonido inicial.

"Hay muchos ejercicios de consciencia fonológica. La gran mayoría se vinculan con juegos, con canciones, con encontrar las rimas o palabras que empiezan igual. Aquí debe haber mucha música, canciones que se acompañan con el cuerpo, lo que es la percusión corporal: marcar los ritmos, saltar para ir generando sensibilidad fonológica. Todo esto potencia mucho poder entender el principio alfabético, entender que cuando hablamos usamos un montón de sonidos encadenados y que esos sonidos se pueden segmentar en unidades muy chiquitas, que serían los fonemas y que a cada uno le corresponde una forma gráfica que es la letra. Entonces, además de la lectura, hay que cantar mucho, jugar con los sonidos, hacer lectura en eco y encontrar palabras que empiezan igual, encontrar rimas, todo de forma diaria", expuso la referente del programa.

"La lectura y escritura son fundamentales para la vida, son derechos. Es sumamente importante, La alfabetización es una responsabilidad social, es algo que trasciende los límites de la escuela. No todas las familias están presentes como quisiéramos idealmente. Por eso, lanzamos contenidos por televisión y luego será por radio. La idea es que si los padres no pueden, haya otra persona que sepa leer que esté disponible para hacer la mediación entre docente y el niño/a", indicó.

Aprender a escribir es también difícil y aquí la mano y el lápiz deben jugar mucho. "Los chicos necesitan dibujar, usar la mano. Todo lo que sea tarea de motricidad fina es muy importante, que los chicos puedan seguir los recorridos de las letras con sus dedos, dibujar formas, letras en superficies, en su cuerpo, todo descubrir jugando y aprender para los más chicos", expresó Casiva.

"Seguir las letras con sus dedos, dibujarlas en los vidrios húmedos, en sus cuerpos, jugar con las formas, con masa, y de todas las formas que pueda ocurrirse para que la mano trabaje y ayude a internalizar las formas de las letras, es útil, sirve mucho y los más chiquitos se entretienen", cerró.

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