Un Peugeot 307 color gris fue clave para llegar hasta los supuestos tres autores detenidos por el crimen de Carina Rodríguez (42), la verdulera ultimada de un balazo en la cabeza este jueves durante un asalto a sunegocio de San Martín. Los sabuesos investigaban tres o cuatro robos similares en la vía pública donde usaron un auto similar y por esa razón los encontraron rápidamente. Y, segundos antes del asesinato de la mujer, los mismos individuos entraron a robar a una panificadora pero no pudieron. Los detalles.
El lugar se llenó de policías, personal judicial y de los vecinos, incrédulos y con temor por lo que había ocurrido minutos antes de las 16. Fueron estos últimos quienes aportaron un dato más que importante: los ladrones escaparon en un Peugeot 307 que tenía la puerta del conductor y acompañante abolladas y le faltaba una llanta, la cual tenía notoriedad porque estaba remplazada por otra de color negra, distintas a las otras tres de aleación (de color gris).
El Peugeot 307 gris que usaron los delincuentes para escapar de la escena del crimen. Las abolladuras y una llanta, claves para encontrarlo.
No solamente pasaron esa información sino que, además, una vecina que tiene una panificadora sobre calle Lima, a dos o tres casas de la escena del crimen, es decir, de la verdulería, aportó que esos mismos sujetos algunos minutos antes entraron a ese lugar con fines de robo.
"Entraron a la panificadora para robar pero la mujer empezó a gritar y se tuvieron que ir. Se fueron caminando y entraron a los pocos metros a la verdulería", detallaron.
Respecto a las características del auto, indicaron que "estábamos investigando tres o cuatros robos en donde usaban un auto del mismo modelo y color", detalló una fuente. Asimismo, explicó que esos robos fueron similares en donde asaltaban a mujeres o a otras personas en la vía pública. "Se bajaban con armas, las amenazaban y les robaban las carteras o lo que podían", describieron.
Si bien en esos casos no pudieron observar bien el número de patente o las letras, todos coincidían en lo dañado que estaba el vehículo y en el color, además del detalle de la llanta negra. Con esos datos, apenas "saltó" el crimen de Rodríguez, los pesquisas sabían quiénes podrían haber cometido el hecho, o por lo menos, dónde encontrar el auto.
David Fabián Bravo Chaile (36) fue encontrado mientras iba a subir al rodado en el barrio Villa del Carmen.
Rápidamente, personal de la Unidad Investigativa de San Martín, de la Unidad Especial de Patrullaje, de la Comisaría 12ª y de otras dependencias, trabajaron en encontrar el vehículo y los autores. El fiscal Martín Scattareggi se hizo cargo del caso y ordenó una serie de medidas.
Los policías, de civil, llegaron hasta el barrio Villa del Carmen donde encontraron el rodado estacionado en una vivienda de la calle Uriarte de la manzana C. Mientras hacían guardia vieron que salió un sujeto y se dirigió al Peugeot. Pero al ver a los efectivos, quiso escapar pero no pudo.
Tras revisar los domicilios, encontraron un revólver calibre 22, un teléfono celular y una remera manga corta. También, en calle Thames y Cabrera secuestraron una balanza digital con base negra y bandeja metálica que habría sido la que robaron de la verdulería.
Todos los elementos y los detenidos quedaron a disposición del fiscal del caso, quien en las próximas horas los iba a imputar.
"Quedate callada o te pego un tiro"
Los delincuentes estaban jugados porque el asalto a la panificadora no salió como querían y estaban apurados. En ese asalto previo, que se vio frustrado porque la mujer que atendía comenzó a gritar, los dejó nerviosos y sabían que no debían demorarse.
Por ese motivo, cuando entraron a la verdulería que atendía Carolina Rodríguez, no estuvieron con "vueltas". A penas entró uno de los asaltantes mientras los otros esperaban, le exigió las pertenencias a la mujer y la plata.
La víctima, asustada por ella y por su hija que la acompañaba, comenzó a gritar por lo que el delincuente le advirtió: "Quedate callada o te meto un tiro". La mujer siguió gritando y pidiendo ayuda por la situación que estaba viviendo y el malviviente le disparó directamente en la cabeza, a menos de un metro y medio.
Luego escaparon a toda velocidad y la verdulera murió a los pocos segundos.