La tensión entre Repsol-YPF y la Casa Rosada se agudizó hoy, cuando el directorio de la petrolera aprobó por mayoría un plan de capitalización de la empresa con utilidades obtenidas en los dos últimos años, pese al rechazo del Gobierno, mientras que también se definieron inversiones por 1.500 millones de pesos.
En medio de una "fuerte controversia", las autoridades de la compañía le dieron la espalda a la iniciativa del Estado nacional de crear una "reserva de inversiones" con las ganancias de los dos años anteriores y avanzaron con su propuesta, que incluye repartir "más acciones a los accionistas" mediante capitalización.
En la reunión, celebrada durante el mediodía en las oficinas de la petrolera en el barrio porteño de Puerto Madero, el representante del Estado en el directorio de Repsol-YPF, Roberto Baratta, expresó su rechazo a los planes de la compañía para mejorar el nivel de reinversión de ganancias empresariales que no fueron distribuidas hasta la fecha.
Sin embargo, las autoridades de la compañía, encabezadas por el presidente del Grupo Repsol, Antonio Brufau, unieron fuerzas y lograron aprobar la propuesta, que comprende casi 5.790 millones de pesos y que ahora deberá ser tratada por la Asamblea de Accionistas de la firma en un próximo encuentro.
Esta decisión embraveció aún más el clima de guerra fría que alimentan desde hace semanas funcionarios nacionales y directivos de la empresa, en medio de versiones sobre una eventual estatización de la petrolera, controladas desde 1999 por la española Repsol y que también cuenta con la familia Eskenazi, de Argentina, entre sus principales accionistas.
En este contexto, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, salió a aclarar que jamás descartó "ningún curso de acción específico" con respecto a YPF, como una hipotética nacionalización de la compañía, mientras el Gobierno presiona a la firma para que incremente sus inversiones en el país y aumente la producción.
Las utilidades empresarias de Repsol-YPF ascendieron el año pasado a 5.296 millones de pesos en el país, donde la compañía lideró la nómina de papeles que cotizan en el Mercado de Valores de Buenos Aires y que más ganaron en 2011.
A propósito, las acciones de la petrolera en la Bolsa porteña danzan al ritmo frenético que generan la disputa entre la empresa y el Gobierno: este miércoles encabezaron la lista de alzas, con una suba del 9,055 por ciento, tras haberse desplomado a fines del mes pasado, en momentos en los que sonaban con más fuerza los rumores de estatización.
En la reunión de este mediodía, Brufau anunció un plan de inversiones récord de 15.000 millones de pesos en la Argentina, lo que implica una mejora de $1.700 millones con respecto a los $13.300 millones desembolsados el año pasado que se destinaron a exploración, producción, refinación y desarrollo.
Baratta, de todos modos, insistió en la necesidad de crear un "fondo de reserva" con las utilidades de la empresa, de manera de invertir esas partidas en incrementar la producción de crudo, gas y refinado de gasoil en el país.
El debate se tornó acalorado por momentos durante el encuentro en Puerto Madero, tal como admitió el viceministro de Economía, Axel Kicillof, quien también tomó parte de la reunión, al igual que el secretario de Energía, Daniel Cameron.
Kicillof confirmó que "hubo una fuerte controversia con la dirección de la compañía" y dijo que el malestar se generó por la decisión de Repsol-YPF de descartar la iniciativa "oficial" y avanzar -en cambio- con su postura de utilizar los fondos en cuestión para capitalizar la empresa y entregar "más acciones a los accionistas".
En la anterior reunión de directorio de la firma, Baratta se había expresado de igual modo y en esta ocasión, Repsol permitió el ingreso de Kicillof y Cameron como "asesores del representante del Estado", después del revuelo causado a fines del mes pasado, cuando la empresa les vetó el acceso.
En un comunicado, además de anunciar las inversiones para este año, Repsol-YPF informó que "se aprobó por mayoría la propuesta de aumentar el capital social". "Es decir -aclaró la firma-, mantener en la propia compañía, y en el país, las utilidades remanentes del ejercicio 2010 y la totalidad de las correspondientes al 2011 (que en total suman 5.789 millones de pesos)".
La compañía, de este modo, podrá "continuar con el compromiso irrevocable de los accionistas de reinvertir en forma definitiva dichas utilidades en la Sociedad para atender adecuadamente los proyectos y mantener la línea de alto nivel de inversiones de los últimos años".
"El Estado, por medio de su representante, Roberto Baratta, votó en contra", sostuvo el comunicado.