Julieta Silva: este viernes la Corte decide el final del caso

Este viernes, la Corte dirá si Julieta Silva debe seguir en prisión domiciliaria, volver a la cárcel, quedar en libertad o cumplir más de 3 años y 9 meses de encierro.

Ella fue condenada por homicidio culposo agravado por haber dado muerte con su auto, a su novio, Genaro Fortunato, conduciendo sin la atención correspondiente (violando la art. 57 de la Ley 6082), sin los lentes prescriptos para corregir su aguda patología en la visión (violando los artículos 45 y 22 de la misma norma) y alcoholizada (violatorio del art. 57. a).

El caso tuvo una repercusión mediática inusitada. Se trataba de una pareja que había salido a cenar, beber y bailar, y terminó con el joven rugbier Genaro Fortunato aplastado por el vehículo su novia.

SITIO ANDINO tuvo acceso a los fundamentos de los jueces Rodolfo Luque, María Eugenia Laigle y Julio César Bittar, los que ahora fueron revisados por la Corte para dar una resolución quizá defintiva a la causa.

Al sintetizar lo ocurrido, los jueces del sur mendocino escribieron que Silva, "al emprender la conducción del rodado, sabiendo que hay una persona corriendo a su lado para que no se vaya, y a la que conoce y sabe que se encuentra en estado intoxicación alcohólica, sumado que al hacerlo lo hace sin los lentes requeridos para la corrección de su astigmatismo, pese además a las condiciones climáticas imperantes ((lluvia, niebla), las condiciones del rodado (vidrio empañado y polarizado)" lo que hizo fue llevar a cabo "claras omisiones del deber objetivo de cuidado propio del delito imprudente, implicando la creación de un riesgo no permitido".

Para estos jueces, Silva desobedeció cuatro mandatos legales: condujo alcoholizada (0,98 gramos); desatendió la calzada cuando avanzaba ya que ella misma narró que iba mirando para el costado buscando a Genaro; no desempañó el parabrisas por lo que ingresó a la vía pública sin condiciones de seguridad; no usó los anteojos que le prescribió el oftalmólogo Martín Oliva, y que resultaban condición para recibir el carnet de conducir habilitante.

En efecto, uno de los puntos controversiales del juicio fue si Silva vio o no pudo ver a Genaro caído en la calle. Ella veía 4 en una escala del 1 al 10.

Todo ello la llevó, dijeron los magistrados, a "aumentar los riesgos no permitidos" a la hora de conducir.

"Fue la confluencia simultánea de todos los riesgos asumidos por Silva lo que generó el fatal desenlace; pero a su vez que, dentro del orden de vinculación, probablemente el no uso de lentes haya tenido menor injerencia en relación a los demás, puesta estaba acostumbrada a conducir sin ellos sin mayores dificultades", agregaron, en un párrafo sumamente interesante.

En una especulación lógica, el tribunal agregó que Julieta "de haber extremado las precauciones mirando hacia su calzada (con lentes y no alcoholizada), y no hacia el costado, podría haber evitado el resultado, ya que contaba al menos con algunos segundos de reacción para girar el rodado hacia su izquierda sin riesgos para sí misma y evitar arrollar el cuerpo de Genaro".

Para esta instancia judicial, no quedó probado que Silva quiso matar a Fortunato, cosa que discreparon el fiscal Fernando Guzzo y el querellante, Tíndaro Fernández.

No lo vio

Los jueces dijeron que no existió dolo porque para ello debió haber estado "presente el conocimiento de que se está dando muerte a otro. En nuestro caso, se exige la prueba de que Silva sabría que Fortunato se encontraba tendido sobre el carril oeste de la calle El Cañaral y que con este conocimiento arrolló su cuerpo con el vehículo".

Si bien al momento de ser acusada se argumentó que "no pudo no haberlo visto", los funcionarios judiciales recordaron que la ley penal exige "que lo haya visto efectivamente". Es decir, que "el conocimiento exigido para la determinación del dolo debe ser real y efectivo, más nunca potencial".

¿Emoción violenta?

Uno de los puntos que alegó el fiscal Guzzo es que Silva mató a su novio en un marco de emoción violenta evidenciado en la discusión que tuvieron en el auto y de la que dio cuenta el testigo Ariel Aksenen, un cuidacoches que fue testigo clave en la causa.

A ello, los jueces respondieron: "No compartimos las conclusiones del fiscal cuando afirma que Silva se retira del lugar en un rapto de ira o exaltación por otras motivaciones que no surgen de la causa y que el fiscal no puede explicar... No se desprende de la prueba incorporada la presencia de algún otro incidente entre Genaro y Julieta que haya colocada a la misma en el estado emocional que invoca el señor fiscal".

El video

Y aquí valoraron el video que fue revelado en su momento en exclusiva por MEDIOS ANDINOS obtenido de las cámaras de seguridad del boliche La Mona, de donde salió la pareja esa madrugada: "Del video correspondiente, se advierte que la actitud de Silva era de contención y cariño, verificándose que ambos salieron abrazados juntos hacia el estacionamiento".

En este punto, los magistrados sí coincidieron con el querellante, acerca de que "efectivamente existió una discusión, peor de ningún modo de puede afirmar que estemos en presencia de un estado de emoción violenta. Señaló además que para que se dé esa hipótesis, el estado de emoción violenta debe provenir de conductas de terceros y no de la propia personalidad de la imputada. En el caso, aclara que no advierte que Genaro haya generado esta situación con la violencia requerida por la norma penal, ya que afirma que la discusión entre ellos no pasó a mayores".

La psiquis de Silva

Un aspecto interesante es que los jueces dijeron que disentían "con los acusadores cuando se basan en los informes psicológicos para acreditar algún tipo de motivación que permita afirmar la decisión de Julieta de dar muerte a Fortunato. No se puede extraer de tales informes periciales tal conclusión".

"Pues, aunque se trata según los peritos de una persona sin repercusión afectiva en el momento del examen, con rasgos antisociales e histriónicos y con dificultad en el control de los impulsos y pobres frenos inhibitorios, de ello no puede colegirse sin más que Silva haya tomado la decisión de matar a Fortunato, a riesgo de violentar el principio de razón suficiente que rige en materia de valoración probatoria, y además de estar a un derecho penal de autor vedado en nuestro estado de Derecho".

Es decir, los jueces dijeron que la "estructura de personalidad de Julieta como indicio de cargo debe estar unida a un cuadro probatorio serio y contundente acerca del conocimiento e intención de matar, que no se verificó" en la causa.

Este viernes, serán los jueces del Superio Tribunal de la Provincia dirán si estos argumentos de los magistrados sanrafaelinos se ajustan a lo que realmente corresponde para definir la conducta y la pena que le cabe finalmente a Julieta Silva.


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