Es una costumbre que ya se convirtió con el paso de los años en una característica muy particular del apasionante fútbol argentino: la ida de los entrenadores ante la carencia de resultados positivos. El actual Torneo Clausura muestra a las claras lo que está ocurriendo en el medio local y está más que confirmado que la profesión de director técnico está siendo bastante bastardeada en los últimos tiempos, incluso llevándose por delante a apellidos importantes en el país.
31 de mayo de 2026
