El gerente de operaciones de la empresa Gire S.A., dueña de Rapipago, Christian Giménez D'Allo, consideró hoy que la disposición del Banco Central (BCRA) que posibilita la instalación de cajeros automáticos en supermercados y estaciones de servicio, o cualquier otra entidad comercial, "es una medida realmente interesante que abre el mercado" con operatorias que "ya funcionan en otros países".
"Estamos analizando la medida. En verdad hay mucho movimiento de efectivo", dijo el ejecutivo.
Para dar una magnitud del monto de dinero, dijo que Rapipago recauda $20.000 millones por mes en 3.000 sucursales en todo el país.
"Rapipago tiene 21 años de existencia en el país y en este tiempo fuimos incorporando nuevos servicios de cobro. Ahora estamos analizando el impacto que puede abrir esta medida y las posibilidades que se pueden originar", explicó.
"Ahora estamos estudiando las implicancias de esta regulación del BCRA. Tenemos que conocer los detalles, la letra chica de la disposición", explicó D'Allo.
El Banco Central (BCRA) habilitó ayer la instalación de cajeros automáticos por parte de entidades no bancarias, posibilitando así que la actual red de casi 20.000 cajeros pertenecientes a bancos pueda extenderse a supermercados, estaciones de servicio o cualquier otra entidad comercial, que podrán recargarlos con billetes de su propia recaudación.
Se trata de cajeros que podrán ser de propiedad de las entidades en las cuales sean instalados, a diferencia de lo que ocurre actualmente con aquellos dispositivos localizados en lugares como centros comerciales, hipermercados, aeropuertos, hoteles o clínicas médicas, que pertenecen a los bancos que los administran.
"Hoy, la Argentina presenta una penetración de cajeros menor que la de países vecinos. De hecho, un 20% de las localidades del país no posee ningún cajero, obligando a sus habitantes a trasladarse para obtener efectivo", explicó un comunicado del BCRA en el que anuncia la decisión adoptada hoy por su directorio.
El texto agregó que debido a esta falencia "en muchas áreas del país, la falta de cajeros estimula un uso indebido del efectivo, como el caso de quien retira la totalidad de sus ingresos en una sola extracción en lugar de hacerlo en forma paulatina, a medida que debe asumir gastos".
Esta situación, lógicamente, lleva a trasladar mayores cantidades de efectivo sin necesidad, lo que atenta contra la inclusión financiera y provoca riesgos en términos de la seguridad física de las personas. Fuente: Télam