Lejos de hablar de concentración, el comercio exterior de vinos sigue siendo un terreno fértil para que más bodegas se sumen y logren colocar a fuera su oferta de vinos. Aunque es un negocio con alta rotación de empresas, donde muchos entran pero no logran mantenerse en el tiempo, advierten.
En los últimos 15 años, el negocio de exportar vinos fraccionados al mundo sumó a 260 bodegas sólo si se tienen en cuenta los diez principales mercados / países que compran vinos argentinos, según se desprende del informe anual sobre vitivinicultura que realizó la División Vinos del Banco Supervielle y que estuvo a cargo de economista Javier Merino.
Tomando como caso testigo a los diez mayores países que importan vinos argentinos, en 2002 había 147 bodegas argentinas exportando a estos mercados. 15 años después, en 2016, esa cifra saltó a 407, esto es un crecimiento nominal de 260 bodegas o un 76,9% en el período.
De todos modos, el pico máximo de bodegas exportadoras se alcanzó en 2012, cuando a estos diez principales mercados compradores de vino argentinos llegaron 419 bodegas.
Mercados foco
Dentro de los diez principales mercados para el vino argentino, hay hitos a tener en cuenta. Estados Unidos es la meca claramente, ya que solo este mercado concentra 286 de las 407 bodegas que en total exportan. EEUU supo acaparar hasta 321 bodegas argentinas exportadoras en el 2012.
En segundo lugar está Brasil, al que llegan 165 bodegas, dejando en un tercer y cuarto puesto a Canadá y Reino Unido con 152 y 151 bodegas argentinas exportadores en 2016.
El caso para remarcar es China, un mercado al que en 2002 llegaban solo 10 bodegas argentinas con sus vinos y en 2016 lograron acceder 130.
Alta rotación
En relación a la cantidad de empresas que actúan en la exportación de vinos fraccionados argentinos, ha existido una fuerte rotación desde 2002 a la actualidad. Las 407 bodegas con exportaciones en 2016 son el resultado de un ingreso de 656 empresas y una salida de 396 durante el período que va de 2002 a 2016 (últimos 15 años relevados). Esto demuestra que la exportación ha sido un negocio donde una gran cantidad de empresas intentaron hacerlo pero muchas de ellas, ya sea por rentabilidad o por dificultades de otro tipo, no pudieron permanecer, explica el informe a cargo del economista Javier Merino.
La tasa neta de ingreso (ingresos menos salidas de bodegas del negocio exportador) año a año muestra que en los primeros años de la década anterior la atracción del negocio fue muy elevada mientras que desde 2009, con el estallido de la crisis en Estados Unidos y Europa, comenzó a estabilizarse a partir de una consolidación en los mercados internacionales. En 2014 se verificó la tasa más negativa y fue seguida de pequeñas variaciones en los últimos dos años.