Mariano Luque enfrenta una nueva acusación por la desaparición de Soledad Olivera, ocurrida en noviembre del 2011 en Lavalle. El ataque a esa mujer, oriunda de Lavalle, ya tuvo un primer juicio en el que Luque fue absuelto pero la Cámara de Apelaciones, tras el reclamo del abogado querellante, ordenó un nuevo debate.
Este lunes, durante el inicio del segundo juicio, el fiscal de cámara Darío Tagua pidió el cambio de la calificación del caso. De la privación ilegítima de la libertad con la que llegó a debate, solicitó cambiarla a homicidio simple. Esto lo pidió por unas nuevas pruebas que surgieron con la declaración de Jesús Cepeda, un subcomisario de la División Escuchas Telefónicas de la Policía que declaró esta mañana.
En sus manifestaciones ante los jueces de la Tercera Cámara del Crimen, explicó que tuvo la oportunidad de entrevistar a la hermana de Johana Chacón, la otra chica desaparecida en setiembre del 2012 de Tres de Mayo, Lavalle. Beatriz Chacón, que mantuvo una relación con Luque, le dijo en su oportunidad a este efectivo que la entrevistó, que había escuchado decir a Luque que "ya se había deshecho del cuerpo", en referencia a Olivera.
El fiscal de Cámara, Darío Tagua, fue quien pidió cambiar la calificación a homicidio.
Esa conversación, la habría mantenido el único imputado con otra persona que Beatríz no pudo identificado. Por esa frase, en la que se daba cuenta que Luque se deshizo del cuerpo que sería de Olivera, es que Tagua pidió que sea juzgado por el delito de homicidio.
Ante esta nueva acusación, el tribunal le dio lugar a la defensa del acusado para que se tomara un plazo para rearmar su defensa y este martes deberán explayarse respecto al pedido de incorporar nuevas pruebas para desestimar que sea acusado por un crimen.
Cambio de carátula
Respecto al cambio de calificación, el abogado querellante, Fernando Pañaloza, explicó que sí es posible esta nueva acusación aunque no hayan encontrado el cadáver de la madre que desapareció hace cinco años.
Durante esta primera jornada del debate, también declaró Luis Curallanca, el dueño de la finca de Tres de Mayo donde trabajó Soledad Olivera y donde también vivió Johana Chacón, quien en aquel entonces tenían 28 y 13 años, respectivamente.
Curallanca, en su testimonio, contó cómo había sido su relación con Olivera y por qué motivo la había ayudado en diferentes situaciones de su vida. Respecto a la adolescente, hizo un relato sobre por qué vivía con él junto con sus hermanos a pesar de que tenía padre biológico. "Los veía que pasaban hambre y que estaban mal y por eso los cuidaba", aseguró Curallanca.