Hace varios años que el PAMI entrega bolsones de mercadería a los jubilados que más lo necesitan. De acuerdo a un sondeo realizado por SITIO ANDINO, en este último tiempo las listas de espera para recibir la ayuda alimentaria han aumentado.
Hace varios años que el PAMI entrega bolsones de mercadería a los jubilados que más lo necesitan. De acuerdo a un sondeo realizado por SITIO ANDINO, en este último tiempo las listas de espera para recibir la ayuda alimentaria han aumentado.
Todos los meses se suman nuevos jubilados que solicitan este beneficio entregado por la obra social, a través de los centro de jubilados autorizados.
Quien recibe o no la mercadería, lo decide PAMI de acuerdo a las características de quien lo pide. La entidad arma un padrón de los beneficiaros, y esa información se las envía a los distintos centros de adultos mayores, elegidos para su distribución.
En concreto son dos los tipos de bolsones que se entregan; el primero denominado A, se les da a las personas mayores de 70 años que se encuentran en una situación crítica y no percibe más de un haber mínimo.
El segundo se lo llama el bolsón B. Este, está destinado a jubilados y pensionados con una discapacidad determinada y con hijos menores de 18 años a su cargo.

Como figura en la imagen, estos bolsones tienen un valor determinado. Según lo expuesto por algunos centros de jubilados, debido a la inflación, ha disminuido la cantidad de alimentos entregados y algunas mercaderías ya no son de primeras marcas.
"El bolso, comparado con otros años, se ha achicado bastante", comentaron desde el Centro de Jubilados y Pensionados Duperial de Palmira. Allí se entregan cerca de 700 ejemplares por mes, y es uno de los centros más grandes de la zona.
De acuerdo a lo explicado desde las asociaciones de adultos mayores, el dinero para los bolsones es enviado por el PAMI a las entidades autorizadas. Luego, estas (los centros) son las encargadas de comprar y armar las cajas de mercadería con los proveedores elegidos.
"Cada bolsón cuesta $184, con ese dinero, uno ve bolsas con un paquete de azúcar de tercera marcar y una yerba con un nombre que jamás ha visto en la vida", expuso Julio Ortiz, presidente de la Federación de Centros de Jubilados, Pensionados y Tercera Edad de la zona Este.
Esta situación se repite en otros sectores de la provincia. En el Sur, las listas de espera también se engrosan y cada vez hay más necesidad entre los "viejos".
"La Asociación de Jubilados y Pensionados de Malargüe está un poco abandonada por el Gobierno, aquí solo nos ayuda el intendente (Jorge Vergara Martínez) y algunas empresas", señaló Santiago Rodríguez, presidente de la asociación.
En ese departamento se entregan alrededor de 130 bolsones de mercadería, y según Rodríguez "cada vez hay más gente en la lista de espera".
"Acá los jubilados tenemos muchas necesidades, también nos hacen faltas más médicos que nos atiendan. Tenemos la infraestructura pero no hay suficientes profesionales. También necesitamos con urgencia más personal en la oficina del Pami", indicó el titular de la asociación malargüina.
La palabra de PAMI
Ante estas exposiciones, Sitio Andino consultó al titular de PAMI en Mendoza, Carlos Valcarcel. El directivo aclaró ciertos puntos con respecto a la entrega del bolsón de mercadería y disparó contra el titular de la Federación de Centros de Jubilados del Este, Julio Ortiz, que en una nota anterior también había hecho una serie de reclamos.
"Es probable que sea poco (la mercadería), sé como es el mecanismo, el Pami le da un subsidio a los centros de jubilados para que estos adquieran la mercadería que el Pami dice que tiene que ir mínimamente en el bolsón. Probablemente el aumento de algunos alimentos, ha hecho que si antes venía un kilo de arroz, ahora la bolsa lleve medio kilo", expuso Valcarcel.
En tanto aclaró: "Nosotros lo que hacemos es ir a controlar en cada lugar donde se entregan estos bolsones de ayuda alimentaria, no es un bolsón alimentario, es de ayuda, no es un pago, sino un subsidio. El Pami aporta una parte y teóricamente lo que falta lo deberían aportar los centros de jubilados con los fondos que ellos tienen, igual estamos al tanto de que hay centros de jubilados muy pobres. No es un asistencialismo porque si, sino es una ayuda para que los centros desarrollen todas las actividades que ellos consideran oportunas tendientes a compensar este supuesto déficit financiero".
Luego, Valcarcel le dedicó un párrafo aparte a la dirigencia de la federación que nuclea a los centros de jubilados del Este mendocino. "Esa institución está conducida por un señor que hace de la política partidaria su bandera en primer término, y después todo lo demás".
"Al centro de jubilados del Este yo los invito al diálogo, a que nos sentemos a una mesa, sin el cuchillo de la política partidaria debajo del poncho. La federación tiene las puertas abiertas para que vengan cuando quieran, y yo les puedo evacuar todas las dudas. Yo estoy en permanente contacto con todas las federaciones y centros de jubilados de la provincia", aseguró Valcarcel.
"Hoy día podemos decir que no tenemos ningún servicio y prestación cortada, están todos los proveedores entregando insumos y los prestadores ateniendo a nuestros jubilados normalmente", concluyó el directivo.

