10 de diciembre de 2025
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Si Argentina utilizara sistema electoral de EE.UU, Scioli sería presidente

Las elecciones en el gigante del Norte están en ojos del mundo, pero muchos no terminan de entender cómo eligen a su presidente. La palabra de Gabriela Ávalos.

Por Leandro Abraham

El sistema electoral en los Estados Unidos no es igual al de Argentina (y al de la mayoría de los países del mundo). Allí no son los ciudadanos de forma directa los que votan a su presidente, sino mediante una Cámara de Representantes que es, al fin y al cabo, la que termina decidiendo la suerte política del país. Lo paradójico de la forma de votación norteamericana es que puede darse (y de hecho se ha dado en 4 oportunidades) la rareza de que el candidato más votado no sea elegido presidente. De hecho, para muestra basta un botón: si en Argentina tuviéramos un sistema similar, Daniel Scioli sería el presidente en lugar de Mauricio Macri, pese a que este último recibió más adhesiones ciudadanas.

Las reglas para llegar a la Casa Blanca son diferentes a las de Argentina. Si utilizáramos el mismo sistema electoral que EE.UU Scioli sería presidente.

La votación presidencial en Estados Unidos se realiza mediante un colegio electoral, integrado por 538 ciudadanos llamados "electores". Estos pertenecen a cada uno de los Estados que integran el país y son los que terminan decidiendo quién ocupa el sillón principal de la Casa Blanca. Se trata de una votación indirecta, como ocurre en muchos otros países del mundo.

Sin embargo, lo extraño del sistema estadounidense es que el candidato más votado en determinado Estado se lleva todos los electores que le corresponden a ese distrito sin importar la diferencia obtenida. Por ejemplo, Florida cuenta con 29 electores y quien gane en ese Estado se lleva la aprobación de todos los representantes, haya sido la victoria por 1 voto o por millones. El sistema D´Hont que se utiliza en nuestro país para decidir cuántos diputados y senadores le corresponden a cada partido dependiendo de los votos obtenidos brilla por su ausencia.

Bush no fue el candidato más votado, pero aún así ganó la presidencia de Estados Unidos. 

Este sistema electoral de Estados Unidos es complicado y puede parecer injusto a simple vista, pero hay quienes lo defienden por asegurar que se logra defender el federalismo. Sin embargo sus detractores se quejan de que un presidente puede ganar sin ser el más votado, tal como ocurrió por última vez en el año 2.000, cuando George W. Bush ganó la contienda pese a tener el 47.8% de los votos contra el 48,3% de su rival, el demócrata Al Gore. Este año, con el triunfo de Donald Trump, también se espera que se repita la misma situación, ya que Clinton está sacando más votos totales hasta el momento y con el 98% de las mesas escrutadas. 

En Argentina, tal como dicta la Constitución, la votación es popular y directa, por lo que son los ciudadanos habilitados para sufragar (unos 28 millones hasta el año pasado) los que deciden quien ocupa el máximo cargo del Gobierno Nacional. En 2015, cuando el país renovó autoridades, Mauricio Macri recibió más votos y fue electo presidente de la Nación en el Ballotaje, aunque la situación hubiese sido muy diferente si tuviésemos un sistema electoral similar al norteamericano.

Si en Argentina existiera el mismo sistema que en Estados Unidos, ganaba Scioli

Macri recibió más votos, pero hubiese perdido con Scioli de copiar el sistema norteamericano. 

En Estados Unidos se eligen los miembros del colegio electoral con un logaritmo parecido al que se utiliza en nuestro país para elegir a los diputados del Congreso Nacional. Así, podemos utilizar esa distribución de bancas para suponer cuántas tendría cada Estado (o provincia) y así emular el sistema del gigante del Norte.

En el Congreso la provincia con más representación es Buenos Aires, con 70 representantes, seguida por la Ciudad de Buenos Aires con 25, Santa Fe con 19, Córdoba con 18 y Mendoza con 10. En tanto otros Estados como Tierra del Fuego, San Luis, Formosa o Chubut tienen el número mínimo de 5 representantes.

Así, si repasamos los resultados del ballotaje 2015, donde Macri le ganó a Scioli por prácticamente 700.000 votos, y lo comparamos con el sistema de elección de Estados Unidos nos encontramos con una gran sorpresa: el candidato del Frente para la Victoria sería el ganador y hoy presidente. Esto es sólo una muestra para poder ver cómo el sistema elegido en cada país puede ser decisivo a la hora de elegir el presidente.

Macri, en el desempate, ganó en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, San Luis, La Pampa, La Rioja y Jujuy. Por su parte, Scioli lo hizo en la provincia de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Chubut, Tucumán, Neuquén, San Juan, Formosa, Corrientes, Misiones, Salta, Chaco, Entre Ríos, Santa Cruz, Río Negro y Santiago del Estero.

Si contabilizamos la cantidad de diputados que tiene cada provincia (número comparable con los electores de Estados Unidos) podemos ver con sorpresa que Scioli ganaba las elecciones y por mucha diferencia. De los 257 representantes del pueblo el ex gobernador bonaerense se habría quedado con 150, mientras que el actual jefe de Estado hubiese obtenido 107.

La explicación es que Scioli, si bien ganó más provincias, lo hizo por poca diferencia en cada una de ellas. En cambio Macri venció en sólo 9 de los 24 distritos electorales, pero en algunos lo hizo por una ventaja arrolladora, como en Córdoba, la Ciudad de Buenos Aires o Mendoza.

"Argentina es un país federal con un sistema de vocación unitario"

Una voz autorizada para hablar de sistemas electorales y legislación constitucional en general es la de Gabriela Ávalos, abogada constitucionalista reconocida en la provincia, quien dialogó con Sitio Andino para explicar las diferencias y similitudes de la forma de elegir autoridades en Estados Unidos y en nuestro país.

"El sistema de Estados Unidos es el mismo que tenía Argentina hasta 1994, porque nosotros se lo copiamos a ellos en 1853. No debería resultarnos para nada raro a los más viejitos esta forma de elegir a las autoridades", explicó la letrada, quien agregó: "El sistema norteamericano, de votación indirecta, garantiza el federalismo".

"En 1994 se modificó el sistema de elección por uno directo, pero en detrimento del federalismo. En Argentina son 3 o 4 provincias las que definen al presidente y otras tienen escaso o nulo poder en una elección, mientras que en Estados Unidos, por menos habitantes que tenga un Estado, cada representante cuenta", agregó Ávalos.

Sobre nuestra teoría de que si en Argentina hubiese un sistema electoral indirecto hubiese ganado Scioli por haber triunfado en más provincias, la abogada destacó: "Exactamente, puede ser una teoría válida, aunque las comparaciones son difíciles de hacer porque los sistemas de elección son diferentes".

Finalmente, sobre la supuesta injusticia que puede significar que un candidato sea el más votado, pero no sea presidente, Ávalos comentó: "El problema no es el sistema de votación electoral, sino nuestra percepción de la legitimidad y la idiosincrasia. En Estados Unidos puede ganar un candidato que no sea el más votado pero nadie se queja ni lo toma como injusto. Si algo así ocurriera en Argentina sería un escándalo, pero ellos lo toman como normal".

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