Impune

A tres años del asesinato de Sebastián Prado: la historia y nuevas pericias

El médico fue asesinado en un intento de robo en la Sexta Sección y no hay detenidos. Un revólver calibre 38 será enviado a Buenos Aires.

Por Hernán Adrover

La calle López de Gomara fue el escenario de uno de los crímenes más resonante de los últimos años en Mendoza. Un médico traumatólogo fue asesinado frente a sus dos pequeños hijos y su futura esposa en un intento de robo en Ciudad. 

Sebastián Prado, quien tenía 36 años y trabajaba en el Hospital Central, estaba por ir a un cumpleaños cuando un hombre quiso robarle la camioneta y lo ejecutó a balazos delante de su familia. Este martes, 6 de septiembre, se cumplen tres años de aquella fatídica noche y todavía no hay detenidos ni pistas para encontrar al autor. 

Los sabuesos aún creen que el hecho fue un "robo al voleo" y ahora enviarán otra vez a Buenos Aires un arma que había sido secuestrada para cotejarla con los plomos que extrajeron del cadáver de la víctima. Además, analizan los robos perpetrados seis meses previos y posteriores al homicidio donde la mecánica haya sido parecida y así hallar algún patrón coincidente para identificar a un posible sospechoso.

El "Pacha" Prado, como lo llamaban sus familiares y amigos, fue ultimado de dos disparos la noche del 6 de setiembre del 2013 cuando salía de su casa de la Sexta Sección. Eran las 21 cuando ya había subido a sus dos hijos, de por aquel entonces de dos años y el otro de 8 meses, a la Renault Duster. Carla Santarelli, su novia, con quien una semana después iba a casarse, lo había ayudado con los bolsos y ya estaban dispuestos para ir a un pelotero y asistir a un cumpleaños.

Pero todos esos planes se vieron interrumpidos y el sonido de varios disparos sacudió aquel viernes. Un individuo armado le había querido robar el vehículo y lo atacó a los tiros para luego escapar entre la oscuridad de ese callejón. El lugar se llenó de policías y de las autoridades del Ministerio de Seguridad como consecuencia de la gravedad del hecho.

El afiche donde se convoca a una nueva misa.

Pero lo peor sucedió minutos después. Prado había dejado de existir mientras era intervenido quirúrgicamente en la guardia del Hospital Lagomaggiore y la triste noticia fue recibida de la peor manera por sus familiares y amigos, quienes en la actualidad ya han realizado varias marchas y reclamos por el esclarecimiento del crimen. 

El caso, por su repercusión y gravedad, quedó en manos del ahora ex fiscal especial Daniel Carniello. En la actualidad lo instruye el fiscal especial Juan Manuel Bancalari, quien en los últimos meses ordenó una serie de medidas -hizo declarar nuevamente a varios testigos de importancia para obtener datos nuevos- y se contactó con los parientes del médico.

Una de ellas, quizás la más importante, fue enviar otra vez a Buenos Aires un revólver calibre 38 que había sido secuestrado hace tiempo atrás. La intención es hacer un cotejo con los dos plomos que rescataron del cuerpo de Prado para así saber si fue disparada por esa arma. "El cotejo lo realizó en primera instancia la Policía Federal pero no pudieron hacerlo porque no contaban con el equipamiento necesario para lo que se pretendía", explicaron las fuentes.

Ahora, será la Gendarmería quien intente hacer las pericias de rigor. Sin embargo, esa tarea no será para nada fácil porque los plomos están "bastante maltrechos" y esa comparación podría no tener un resultado favorable. Pero los investigadores no lo descartan.

Sin embargo, por una cuestión burocrática, estas evidencias aún no fueron enviadas a aquella provincia y Bancalari aguardaba por estas semanas las respuestas a un par de requerimientos formales que solicitó para llevar adelante la medida.

Otro de los avances en la pesquisa, los cuales fueron notificados a la familia Prado, son una serie de informes que el magistrado pidió a personal de Investigaciones y que tiene como objetivo conocer sobre los robos ocurridos en situaciones similares momentos previos y posteriores al crimen.

La madre y hermana de Sebastián, en una de las marchas que hizo la familia pidiendo justicia.

Este periodo abarca los meses de abril del 2013 hasta marzo del 2014. Con esos hechos denunciados, buscan coincidencias respecto al modus operandi que utilizó el malviviente que acribilló a Prado. También cómo atacó a la víctima y si utilizó un arma de similares características.

Además, si hay un patrón respecto a las características físicas del matador. Esto es un poco más complejo porque la única testigo, la pareja del médico, nunca pudo reconocer al homicida ni brindar muchos detalles de los rasgos.

Estos dos puntos son clave para la investigación que aún no tiene detenidos. En su momento hubo dos hombres aprehendidos que vivían en un asentamiento cercano a la escena del crimen pero luego quedaron desvinculados.

A tres años por el crimen del médico, mañana a las 11 se realizará una misa en su memoria en la capilla del Hospital Central. Tanto familiares, amigos, conocidos y colegas del profesional se reunirán para pedir justicia y recordarlo. Para quienes quieran concurrir, piden que lleven una caja de leche en polvo o larga vida para donarla.

"Los hijos lo nombran permanentemente y preguntan cómo era"

Blanca Sotelo, la mamá de Sebastián Prado, dialogó este lunes con Sitio Andino y contó, con un dolor imborrable, cómo están en la actualidad los hijos de "Pacha".  

"Están bien. El más chico va a cumplir cuatro y el otro va por los seis años. Lo nombran permanentemente y preguntan cómo era, qué le gustaba hacer y si era alto", relató la mujer. "El más grande fue quien lo disfrutó más porque alcanzó a jugar con él y lo recuerda".

En tanto, recordó sobre la misa que se realizará este martes por la mañana en el Hospital Central. "Los médicos van a descubrir una placa en nombre de mi hijo en el tercer piso, en la sala de Traumatología. Me genera una emoción muy grande pero esos homenajes se hacen en vida", se lamentó.

En tanto, se mostró molesta con el Estado. "El Estado no está presente. Lo estuvo en un principio pero en la actualidad ya no está. Mi nuera no cobra ni el Anses y estoy segura de que la familia del hombre que mató a mi hijo, que no sé quién es, debe recibir el dinero de las asignaciones".

"Con mi jubilación tengo que pagar el psicólogo y el psiquiatra porque los que me dieron en su momento no lo pude continuar porque me hacían peor", resaltó.


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