Messi llegó sonriente. Saludó desde el micro al subir y cuando bajó también. Fue entre los últimos que recorrió los peldaños del bondi detrás de él Mascherano y Zabaleta, y pegado a Di María.
Messi llegó sonriente. Saludó desde el micro al subir y cuando bajó también. Fue entre los últimos que recorrió los peldaños del bondi detrás de él Mascherano y Zabaleta, y pegado a Di María.

La gente se enloquecía con cada gesto o movimiento que el diez casi con una "mímica" incorporada devolvía a sus fans. Siempre con la cabeza en alta.

El era y es el centro de la atención, los pibes se desviven por tan solo un mueca y Lio lo sabe y lo bueno...no mira para otro lado. Se hace cargo de ser querido y eso es lo que mas reconforta al que quizás nunca mas lo vea por estos lados.
Hubo casi 1.000 personas que se fueron amontonando con las horas para verlos. A él en especial. La Selección llegó por la noche y mientras el Patón Bauza se fue hacia el estadio para la conferencia de prensa, los jugadores fueron ubicándose en las habitaciones del hotel Diplomatic de Mendoza.
El frío no importó para nadie. Ni que las nubes se juntaran decididamente para resguardarse de esa helada que en al pie de la montaña te pega mal.

Y el chico platinado ya en el hall volvió a detenerse. Observó el paso de algunos de sus compinches con la celeste y blanca, los palmeó y miró por enésima vez afuera. Ahora con el pulgar en alto calentó las gargantas para que le cantasen "que de la mano de Lio Messi, todos la vuelta vamos a dar...".

Parecía que le devolvía una pared Lucho, el uruguayo que ahora esta en la vereda de enfrente, porqué volvió a mostrar sus dientes blancos en señal de aprobación y agradecimiento. Y se fue hacía el descanso, merecido. El que deben tener aquellos que no se sienten y sientan en la cúspide solo a creerse a jugar ser Dios o Mesías.
Valió la pena para los que se bancaron tiempo esperando, para lo que llevaron sus teléfonos cargados desde la tarde, para lo que grabaron y metieron flashes o se subieron hasta un árbol para verlo pasar. Valió la pena porqué el chico platinado no los defraudó. Estuvo en el lugar que deben estar a los que se quiere mas allá de la razón, a esos especiales que se meten a la gente en el corazón
Y lo mejor de todo es que los hizo soñar y sin tocar una pelota.

