Ansiedad, inestabilidad emocional, sensación de vacío, angustia, alteraciones del sueño son algunas de las patologías que sufren quienes padecen el "síndrome del domingo". Pero por qué precisamente en el séptimo día de la semana. Conocé las causas y cómo combatir el síndrome del domingo. Ante el caso de bullying sufrido por un niño en la escuela Antonio Tomba, de Godoy Cruz, analizamos este fenómeno.
Este síntoma puede afectar tanto a adultos como a niños. En el caso de los adultos puede ser resultado de algún conflicto en el trabajo, saturación de la rutina y trámites pendientes, entre otras causas. En los escolares, el síndrome puede tener connotaciones especiales. Algunos niños desarrollan un sentimiento de ansiedad durante el domingo que va creciendo conforme avanza el día debido al panorama de enfrentarse al comienzo de una nueva semana de colegio. Esa ansiedad va acompañada frecuentemente de otros síntomas como dolor de estómago o excesiva irritabilidad, apuntan diversos estudios.
En diálogo con Sitio Andino, Alejandro Castro Santander, psicopedagogo institucional, especializado en el ámbito educativo, sostuvo que "es muy común que los chicos que padecen el síndrome sufran, además, maltrato o abuso escolar. Generalmente el viernes se sienten más tranquilos y el domingo empieza el nerviosismo y a veces hasta el malestar físico".
Normalmente, los síndromes presentan un conjunto de síntomas que poseen cierta identidad, aunque no se conozca una causa única y cierta. En el caso del síndrome de domingo es un malestar "inexplicable" en el que puede haber una sensación de angustia e inestabilidad emocional, un estado emocional que coloquialmente se conoce como "no me hallo". Para controlarlo, primero hay que identificar las causas y desarrollar estrategias para combatirlo, declaró el psicopedagogo.
El especialista Alejandro Castro Santander.
Muchas veces este malestar se puede manifestar en problemas físicos como descomposturas, náuseas y vómitos derivados de un malestar estomacal, síntomas gastrointestinales y mareos, entre otros. Aunque los fines de semana deberían ser tiempo de descanso y recuperación de fuerzas, es difícil desligar la mente de la semana que viene. "Los adultos pueden manejar las consecuencias de este síndrome de una manera más llevadera, pero en niños los efectos son mucho más profundos", sostuvo el especialista.
Castro Santander señaló también que "en estudios recientes he podido concluir que el 40 % de los chicos que sufren violencia no lo comunican y 1 de cada 4 chicos manifiesta tener miedo a algún compañero. Esto representa un 25 %, un porcentaje muy alto que muchas veces se exterioriza a través de este síndrome".
Por su parte, Juan Robredo, médico psiquiatra infanto-juvenil, aseguró quesi bien en su mayoría los niños que lo padecen pueden ser víctimas de acoso o maltrato escolar, también lo padecen otros niños que no tienen ninguna razón aparente para desarrollarla y está más relacionada con el rechazo a la idea de dejar el hogar y separarse de la familia que con problemas específicos en el colegio. No obstante, aunque no con esa intensidad, la mayoría de los escolares experimentan en cierto modo ese síndrome del domingo, una especie de síndrome post-vacacional pero en pequeña escala.
Uno de los factores más comunes identificados con el síndrome de domingo es la anticipación. ¿Qué va a pasar mañana? ¿Cómo se resolverá tal problema? ¿Habrá tiempo de acabar el trabajo pendiente o atrasado? ¿Qué solución puedo encontrar para tal problema? "En vez de tener la cabeza en el momento presente (en casa, con la familia, sin obligaciones inmediatas) el cerebro está trabajando a mil por hora intentando solucionar situaciones que aún no se han dado. Como respuesta, el cuerpo genera adrenalina, la ansiedad aparece y el humor fluctúa entre la desolación, la intolerancia y el enojo", concluyó el doctor.
"La solución la encontramos en la comunicación,en el diálogo. No podemos ayudar a un chico que no sabemos qué le pasa. En niños pequeños el tema del maltrato escolar es algo naturalizado y en el caso de los adolescentes no hablan porque no confían en los adultos. Es necesario como padres fortalecer el diálogo con los chicos desde pequeños", recomendó Castro Santander.
Un caso resonante
El caso de un niño de 8 años, a quien golpeaban y le bajaban los pantalones sus propios compañeros,dentro de la escuela Antonio Tomba, de Godoy Cruz, se conoció esta semana y destapó un problema que aqueja tanto a los padres como a los niños.
Magalí, la madre del pequeño contó que su hijo, que va a 3º grado, empezó con signos previos a un ataque de pánico, no quería ir a la escuela. Se acercaba el lunes y se descomponía.
Según el relato de la mamá, descubrió qué le pasaba y que eran cuatro chicos de 7º grado los que atacaban
a su hijo, lo acosaban durante los 15 minutos que debía esperar entre el final de la clase y la llegada del transporte.Los alumnos aguardaban dentro del establecimiento, en el patio. Sin que alguien controlara lo que pasaba.
Alejandro Castro Santander al ser consultado sobre este caso en particular fue muy critico "esta escuela en particulartuvo muchos casos, yo mismo he dado charlas en esa escuela a pedido de los padres", afirmó.
¿Cómo detectar si mi hijo lo padece?
El doctor Robredo aseguró: "Este síndrome se puede manifestar de diversas maneras, según cada caso pero en rasgos generales encontramos cambios en el comportamiento del niño, sobre todo alteraciones en el humor como: tristeza, llanto o irritabilidad hacia los padres, no quiere ir al colegio, no tiene amigos, es temeroso".
Por otro lado el doctor afirmó que aunque en su mayoría lo sufren chicos que viven algún tipo de maltrato, no necesariamente son todos. "Asimismo lo pueden sufrir chicos que no tienen la atención de sus padres, los días de semana, porque están saturados por el trabajo y porque sienten angustia por volver a la rutina al día siguiente", concluyó Robredo.
En el caso del nene de 8 años de la escuela Antonio Tomba, de Godoy Cruz, los padres decidieron cambiarlo de colegio, por falta de respuesta de las autoridades del establecimiento, e iniciar apoyo psicológico para su hijo.