Vitivinicultura

Roberto Luka y la receta anti concentración para el vino

El creador de Finca Sophenia habla de terroir, comunicación y el rol de los más pequeños.

Por Federico Manrique

Roberto Luka se puede decir que es un pionero en el desarrollo de vinos de terroir cuando desembarcó allá por 1997 en una zona inhóspita de Gualtallary, Tupungato, con la compra de 130 hectáreas para empezar a cultivar allí las uvas que años más tarde permitieron la creación de su bodega Finca Sophenia. Desde entonces y hasta ahora corrió mucha agua bajo el puente de la vitivinicultura, por eso conviene escuchar sus palabras, su análisis sobre la industria actual, la concentración, la apuesta por los distintos terroir a la hora de diferenciar los tradicionales varietales y la comunicación del vino en el país y el mundo.

-¿De qué se habla cuando se habla de terroir en los vinos?

-Yo en realidad empecé a pensar en terroir hace 18 años, cuando arranqué mi propio proyecto con Finca Sophenia junto a otros socios y elegí Gualtallary en Tupungato para plantar en el ’97 nuestros primeros viñedos y en el 2004, cuando los viñedos estaban más o menos maduros, empezamos a vender nuestros vinos en la bodega que construimos en el mismo lugar.

-Sin embargo, los vinos de terroir en Argentina todavía tienen que ir apalancados con el varietal. Se siguen vendiendo Malbecs de determinadas zonas y no las zonas en sí.

-En lo que hace al vino argentino, por suerte es el mismo vino que se hace y vende en el país el que se exporta. Ahora, la comunicación de este vino pasa a ser diferente. Argentina es un mercado muchísimo más maduro para el vino, porque hace muchísimos años que lo venimos produciendo y consumiendo. Distinto es el mercado internacional, donde desde hace no más de diez años estamos llegando con marga argentina. Entonces a fuera tenemos que hablar de vino argentino y de Malbec, que es una bendición que tenemos. Un vino que proviene de una uva que es tremendamente maleable para todos los niveles de precios. Ahora sí, en Argentina podemos empezar a hablar de los distintos terroir. Todavía es para un público más “winerista” como decimos o “vinoista”, que son aquellos que conocen de vinos y que quiere aprender.

-¿Quiénes y cómo debería hacerse este esfuerzo comunicacional para empezar a enseñar y hablar de terroirs?

-En Argentina hay un conocimiento mayor de las regiones. Yo creo que el trabajo que están haciendo los enólogos y los comunicadores es el que va a llevar al consumidor argentino las distintas características de los terroir y el consumidor será el que va a elegir lo que más le gusta. En cambio, cuando estamos a fuera, en el mundo, llevar esa diferenciación es como saltar cinco pasos en la comunicación. Hoy tenemos que hacer foco en el vino argentino y eventualmente en las grandes regiones como Mendoza, la Patagonia o Salta y que el Malbec sirve muy bien en ciertos cortes con otros varietales tintos. Pero ahora empezar a hablar de terroir, y lo digo con conocimiento de causa porque somos una bodega de terroir desde hace 18 años, se va a hacer mucho más difícil. Si el importador y el distribuidor podrá saber que tal vino es de determinado lugar, pero a nivel del consumidor internacional hacer una campaña para hablar de regiones es como malgastar la pólvora. Como disparar una escopeta cuando debemos usar una mira telescópica.

-Sin embargo, hoy frente a la concentración que vive la vitivinicultura, las bodegas chicas y medianas apuestan todo a la diferenciación y a la diversidad para sobrevivir.

-Es cierto, hay una concentración y esto genera que muchas bodegas estén en pocas manos y lo más probable que ocurra es que los vinos, que antes eran “excitantes”, pasen a ser quizás muy buenos pero iguales como pasó en Australia. En el caso de Argentina, el valor que tiene el vino argentino para el consumidor interno y externo es la diversidad de productores. Por suerte todavía hay muchos productores pequeños que tienen que basar su fortaleza en algo que es muy difícil hacer para las bodegas grandes que es la calidad. Es muy difícil haciendo millones de litros que todos esos litros tengan la calidad que el enólogo quisiera. Yo creo que la manera de pelear contra esta concentración es simplemente con calidad. Y la calidad es mucho más fácil de obtener en las empresas chicas y medianas que tienen otra filosofía de trabajo que las empresas más grandes. No digo que las bodegas grandes no tengan calidad, la tienen y mucha, pero tienen calidad desde un concepto masivo. Y al consumidor de vino le gusta ver que lo que está tomando es especial.

-Hoy justamente son las bodegas chicas y medianas las que están corriendo más riesgos e innovando con sus estilos de vinos.

-Exactamente, y esto va a seguir siendo así. El vino no es una bebida masiva, es para acompañar la gastronomía y vivir momentos especiales. Hay una relación especial entre el vino y el propio consumidor que lo elige. Queremos como consumidores vivir momentos especiales con vinos especiales. Por eso las bodegas grandes tienen que cumplir un rol muy importante que es llevar un vino a buen precio al consumidor más masivo y las bodegas chicas tienen que cumplir un rol de acercar vinos distintivos, de calidad, especiales y no tradicionales. Cada uno tiene su lugar y su rol.


-¿El terroir o zona es determinante a la hora de elegir un vino?

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