La felicidad o infelicidad son efectos ilusorios de causas relativas a la condición anterior.
La felicidad o infelicidad son efectos ilusorios de causas relativas a la condición anterior.
DeRose.
Es sencillo estar felices y contentos mientras las cosas van sobre ruedas ¿Pero cuál es la actitud que adoptamos cuando algo no marcha de acuerdo con nuestros planes o el resultado es diferente a lo esperado?
No siempre todo es lineal. Es decir, no tenemos la seguridad de lo que puede generar un resultado (que según nuestros parámetros y expectativas podamos encasillar en los escasos bueno o malo). Me acuerdo de una anécdota que me contó una amiga. Es una historia inexacta, pero servirá a modo de ejemplo. Una persona x que estudiaba una carrera x desaprobó por primera vez en su vida universitaria, y eso le resultó muy duro. En ese momento se entristeció bastante y por varios días, porque el resultado tiraba abajo su promedio, además de la mancha negra de un desaprobado.
Se presentó en la mesa siguiente y obtuvo un diez. Orgullo y honor salvados. Esta persona estaba inscripta en una beca para una especialización en algún país de Europa, a la que se accedía por puntaje. La ganó, ¡gracias al diez! Si hubiese aprobado tal vez con un seis, siete u ocho, felicidad al por mayor en ese momento, pero sin beca.
A lo que quiero llegar es a que aprendamos a cultivar el contentamiento. Reeducarnos para extraer alegría, satisfacción y aprendizaje de cualquier situación. Lo que no significa acomodarse en este concepto, adoptando una actitud conformista. Volviendo al caso anterior, es obvio que la persona x no iba a saltar de alegría por haber desaprobado. Pero en lugar de entristecerse, sin lugar a dudas en ese momento hubiese sido mejor para sus planos emocional y mental inspirar profundo y analizar por qué había fallado: nervios, falta de tiempo y por lo tanto de estudio, inseguridad, lo que fuese. La idea es tomar esas emociones negativas (como la tristeza, la sensación de derrota, el fracaso, por nombrar solo algunas) y transmutarlas en cosas útiles; por ejemplo, en capacidad analítica.
Por supuesto, el objetivo debería ser siempre dar lo mejor. Y si uno no quedó conforme, que ese resultado obtenido sea una especie de trampolín para superarse. Pero tanto mejor si todo está teñido con un contentamiento genuino, que se transformará en una poderosa herramienta para evolucionar.


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