Este niño de siete años no puede correr, ni jugar con sus hermanos. Su enfermedad es tan grave que ni siquiera puede reír. Bradley Burhouse tiene un ritmo cardíaco tan acelerado que una carcajada podría provocarle un ataque al corazón. A principios de este mes, fue diagnosticado de taquicardia ventricular que hace que sus latidos sean el doble de los de una persona sana.
31 de mayo de 2026



