El empresario, quien presentó su dimisión el pasado 12 de noviembre al presidente de la República, Giorgio Napolitano, no hizo declaraciones a los periodistas que le esperaban a su llegada al Palacio de Justicia de Milán, donde asistió a una nueva vista del juicio Mediaset, en el que se le juzga por supuesto fraude fiscal y apropiación indebida de dinero.
Según informan los medios italianos, Berlusconi se limitó a saludar a las dos seguidoras que habían ido al Palacio de Justicia lombardo para mostrarle su apoyo y entró rápidamente en la sala para seguir el desarrollo de la vista.
Al término de la audiencia, Berlusconi comentó a los periodistas el hecho de que los jueces consideraran ayer "parte agraviada" a las chicas que acudieron a fiestas en su mansión de Arcore, en la otra rama del "proceso Ruby", en el que se juzga a tres personas de su entorno por supuesto proxenetismo e inducción a la prostitución.
"Decir que son parte agraviada es la más grande tontería. Es mucho peor: son víctimas de los fiscales de Milán y del juez que ha dado vía libre al proceso. Su único error fue aceptar una invitación a cenar por parte del presidente del Gobierno" italiano, dijo Berlusconi.
Sobre el caso Mediaset, el ex primer ministro indicó que nadie le pidió hasta el momento someterse a un interrogatorio y que, si se lo pidieran, lo aceptaría "con alegría", y explicó que tiene asimismo intención de declarar en el juicio Mills, otro de los que tiene pendientes en Milán.