El Suizo vuelve al tercer escalón del ranking ATP, mientras que Tsonga es el nuevo número 6 del mundo. Roger no ganaba un Masters 1.000 desde Shanghai en 2010.
El Suizo vuelve al tercer escalón del ranking ATP, mientras que Tsonga es el nuevo número 6 del mundo. Roger no ganaba un Masters 1.000 desde Shanghai en 2010.
Roger Federer cerró el círculo en París de convertirse en el segundo jugador en la historia (después de André Agassi) en alcanzar la final de todos los Masters 1.000. Su final número 99 en el circuito. Pero el suizo no se iba a conformar con el dulzor de ese caramelo sino que quería poner la guinda al pastel. Lo consiguió al doblegar en la final a Jo-Wilfred Tsonga por un marcador global de 6-1 y 7-6(3) tras una hora y veinticinco minutos de juego en un choque disputado en la Pista Central del Palais Omnisport.
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Sólo hace falta advertir cómo empezó el partido contra Tsonga para reafirmar esta máxima. Tras verse con 15-40 adverso en el juego inicial, tiró de maestría para resolver su servicio y firmar a continuación la primera ruptura del partido. Tomó tempranamente las riendas de un choque animoso entre dos jugadores en forma que ofrecieron al respetable un amplio abanico de golpes ejecutados con una sexta velocidad.
Y en esa tesitura quien mejor maneja los tiempos es el maestro suizo. Tsonga, excesivamente precipitado, volvió a 'regalar' su servicio con una doble falta en el cuarto set y acabó encajando el primer acto con sólo el juego de la honra en su haber, demasiado castigo para un tenista que quiso pero no pudo.
Jaleado por un público entregado a su campeón (Tsonga ya ganó en París en 2008), 'Jo' calmó los nervios en el inicio del segundo acto e hizo pensar a Federer, quien en pleno dominio de los servicios sobre el resto, fue quien tuvo que salvar más opciones de peligro.
Una derecha profunda del galo con bola de break en el octavo juego -que el público celebró como buena, pero que la tecnología se empeñó en demostrar que era mala- pudo marcar un punto de inflexión, pero se le escapó vivo un rival al que por momentos se le vio noqueado. Finalmente el set se fue al tie-break, muerte súbita que controló el de Basilea de principio a fin. Un fin de fiesta contundente para un jugador que no deja de sorprender.
