Trabajadores aseguran que la empresa no los deja ingresar y también protestan por la falta de pago del salario de enero. Amenazan con endurecer las medidas.
Los trabajadores de la empresa Impsa, en crisis desde el año pasado, están cortando el carril Rodríguez Peña a la altura del ingreso a la planta por temor a ser despedidos. También tienen otros reclamos, como la falta de pago de la primera quincena de enero y la falta de acción del Gobierno.
Son unos 100 los empleados que están bloqueando la calle con quema de gomas y visiblemente molestos. Esta misma acción ya había sido realizada durante lunes y martes de esta semana, pero en la subsecretaría de Trabajo.
El motivo de la protesta de hoy es que al intentar tomar sus puestos de trabajo los empleados fueron impedidos por personal de seguridad. Hoy empiezan los 8 días por mes que nos suspenden arbitrariamente. Intentamos ingresar igual, pero no lo permitieron, explicó Hugo Martínez, uno de los trabajadores.
Además, otro de los reclamos del personal de Impsa es que la empresa todavía no deposita el dinero correspondiente a los salarios por la primera quincena de enero. Generalmente pagan el 16 o 17, pero ahora llevamos 7 días de tardanza. Esto se suma a descuentos de entre 25 y 30% en los salarios de diciembre, añadió Martínez.
En tanto, los trabajadores que están realizando la medida de fuerza (y que también están visiblemente enojados con el gremio Unión de Metalúrgicos) aseguran que el próximo 31 de enero la empresa tiene pensado despedir a por lo menos 350 personas, ya que ese día vence el acuerdo firmado entre las partes para impedir las cesantías.
"Ya se dice en la empresa que cuando se termine el acuerdo van a empezar a despedir gente, se habla de entre 350 y 500 personas. Nosotros no tenemos la culpa de que la empresa no tenga trabajo, ese es un problema de ellos y del Gobierno", indicaron los manifestantes, quienes amenazan con endurecer las medidas si se cumplen las expulsiones.
Finalmente, los empleados también protestan contra el Gobierno, ya que, dicen, la intervención de la subsecretaría de Trabajo no ha significado avances en las negociaciones ni ha impedido que la empresa siga reduciendo el salario de los trabajadores.