Productores ponen sus tierras a la venta o las tienen paradas porque no pueden plantarlas debido a que la actividad no es rentable. Están desapareciendo hectáreas, la situación es crítica, señaló Omar Carrasco, presidente de la Federación de Empresarios de Mendoza (Fedemza) y director regional de Cuyo de la Unión Frutihortícola (UFHA).
La baja en las ventas en los mercados de abasto y por ende en las verdulerías, más el encarecimiento de los insumos, ha llevado a que agricultores dejen sus tierras debido a que no les conviene volver a cultivar.
La agricultura no está dando ganancias, ¿para qué vamos a seguir produciendo?, se peguntó Rodolfo Páez, productor de Beltrán, en Maipú.
Páez actualmente tiene tierras sin cultivar porque con la venta de lo que genera no alcanza a cubrir el gasto previo.
Tengo dos hectáreas paradas o a la venta, comentó el productor de Beltrán, que en el último verano tuvo que vender la bolsa de cebolla de 20 kilos a $5, un precio poco conveniente, si se tiene en cuenta que cultivar una hectárea con este ejemplar cuesta alrededor de 10 mil pesos.
En esta misma situación se encuentra Jaime Meneguer, otro productor de Maipú. Los gastos son muchos y las ganancias son pobres. Con el aumento del combustible hasta cuesta mover el tractor, comentó el agricultor.
Meneguer es propietario de ocho hectáreas para cultivo, las cuales están plantadas a medias, dice. Al igual que Páez hizo referencia al aumento de los costos y la baja rentabilidad que últimamente se obtiene del trabajo de la tierra.
El problema mayor acá, no es plantar, sino vender y cobrar, la gente no está consumiendo, expuso Meneguer.
La baja en el consumo hace que los precios no se modifiquen, y si bien, el consumidor percibe en muchas ocasiones precios altos en la verdulería, el productor está vendiendo cada vez más barata su producción.
Hace 15 años atrás con dos hectáreas vivíamos lo más bien. Ahora con ocho apenas podemos sobrevivir, comparó el productor maipucino.
Los inconvenientes financieros aumentan cuando el agricultor además de afrontar los gastos de los insumos debe arreglar el tractor, reemplazar algunas de las herramientas o refaccionar el pozo de agua. Carrasco, reconoció esta situación.
La realidad es crítica, hay varias tierras para cultivos que están siendo loteadas porque para el productor fue conveniente venderlas. Sería bueno que desde el Gobierno estuvieran atentos a estos hechos, expuso.
El inconveniente a futuro que puede acarrear esta situación, es que si los agricultores dejan de cultivar, la provincia contará con menos producción local, y las verduras como las frutas se van a tener que traer de otras partes del país, a un precio mayor.