según una encuesta

La inflación es la mayor preocupación de los alemanes

Alrededor de 57% de los encuestados dijo que su mayor preocupación en este momento era la inflación. Más de dos tercios espera que los precios sigan subiendo.

El aumento de los precios, es decir, la inflación es la principal preocupación de los ciudadanos/as de Alemania, más aún que la guerra en Ucrania, el cambio climático o la pandemia de coronavirus, según una encuesta publicada hoy por la consultora McKinsey.

Alrededor de 57% de los encuestados dijo que su mayor preocupación en este momento era la inflación, consignó la agencia de noticias DPA.

Se trata de un aumento significativo en comparación con la encuesta realizada en junio, en la que 48% señalaba la evolución de los precios como el problema número uno. Más de dos tercios de los encuestados esperan que los precios sigan subiendo.

Según los expertos de McKinsey, la cuestión de la inflación ha eclipsado casi por completo todas las demás preocupaciones en los últimos meses.

A modo de comparación, sólo 18% de los encuestados sigue nombrando la guerra en Ucrania como su mayor preocupación, 6% el cambio climático y 3% la pandemia de Covid-19.

"Para cada vez más personas en Alemania, sus carteras no dejan actualmente espacio para el consumo más allá de lo absolutamente necesario", señaló el experto de McKinsey Marcus Jacob.

"Cuatro de cada cinco personas en Alemania están cambiando conscientemente su comportamiento de compra ante la nueva realidad que perciben y sienten en sus cuentas bancarias", dijo Jacob.

Compran más marcas blancas baratas y con más frecuencia en tiendas de descuento; y alrededor de 16% incluso ha cancelado vacaciones, según la encuesta.

El aumento de los precios también afecta a los planes de Navidad: 53% de los encuestados quiere hacer menos compras navideñas, y 12% incluso planea prescindir de ellas.

Según la encuesta, los habitantes de Alemania son actualmente mucho más pesimistas sobre el futuro que los de Francia, Gran Bretaña, Italia o España. Y casi uno de cada dos ciudadanos alemanes espera que la crisis actual tenga un impacto duradero en la economía o incluso una larga recesión.

Una inflación elevada sin intervención política conduce a la llamada progresión fría: a pesar de la disminución del poder adquisitivo, hay que seguir pagando los mismos impuestos, por lo que la presión fiscal sobre los ciudadanos aumenta.

Para el próximo año, el Gobierno ya ha puesto en marcha planes para amortiguar este efecto, como, entre otras cosas, el aumento de la desgravación fiscal básica.

Fuente: Télam

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