Jardinería: por qué los expertos desaconsejan cultivar hortensias
Un clásico ornamental pierde terreno en jardinería: las hortensias dejan de ser aliadas de las plantas resistentes y generan dudas entre aficionados y expertos.
Jardinería: por qué los expertos desaconsejan cultivar hortensias
En el mundo de la jardinería, las hortensias fueron durante décadas símbolo de color y elegancia en jardines y balcones. Sin embargo, en los últimos años los especialistas han comenzado a advertir sobre sus dificultades de cultivo. El cambio climático, la sequía y el aumento de plagas han puesto en duda su permanencia en los espacios verdes de Argentina.
Jardinería y plantas: los puntos débiles de las hortensias
La hortensia (Hydrangea spp.) es una especie originaria de zonas húmedas y templadas de Asia. Su fama se debió a la abundante floración en tonos azules, rosas y blancos, que durante mucho tiempo iluminó patios y jardines. Pero los expertos advierten que estas plantas no se adaptan con facilidad a los veranos actuales, cada vez más calurosos y secos.
Uno de los principales problemas es la alta demanda de agua. Mientras antes bastaba con regarlas varias veces a la semana, hoy muchas se marchitan si no reciben humedad diaria. Este detalle, en provincias como Mendoza donde el recurso hídrico es limitado, convierte a las hortensias en una opción poco sostenible.
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El costo de mantenerlas vivas
A la necesidad de riego constante se suma un segundo desafío: el calor intenso quema hojas y flores en cuestión de horas. Las olas de calor hacen que las hortensias no toleren la exposición directa al sol, obligando a ubicarlas en rincones con sombra parcial. Este requisito limita su uso en jardines abiertos y exige mayor planificación en balcones o patios reducidos.
Además, los suelos mendocinos, en su mayoría con tendencia alcalina, dificultan que las flores mantengan su color original. El pH del terreno altera los pigmentos y provoca que los tonos se tornen opacos o verdosos. Para conservar los colores intensos, se necesitan aditivos específicos, lo que encarece y complica el mantenimiento.
Plagas, enfermedades y alternativas
Las hortensias también enfrentan la presión de hongos e insectos. El oídio, los pulgones y hasta los caracoles prosperan en ambientes húmedos y cálidos, debilitando la planta y obligando a tratamientos preventivos. En este contexto, muchos viveristas notan un descenso en las ventas de hortensias y un aumento en la demanda de especies más resistentes.
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Entre las alternativas recomendadas aparecen lavanda, adelfa, buddleja, santolina y durillo, todas plantas que requieren menos agua, soportan altas temperaturas y ofrecen colorido durante buena parte del año. Estas opciones no solo alivian la carga de riego, sino que también se adaptan mejor al paisaje semiárido de Mendoza.
Las hortensias difícilmente desaparezcan por completo, pero ya no son la opción ideal para jardines extensos. Los especialistas aconsejan reservarlas para espacios puntuales y optar por especies más resistentes en un escenario de sequías prolongadas y calor extremo. En la jardinería actual, la sostenibilidad y la adaptación al clima pesan más que la tradición./Santafecanal.