¿Los adultos mayores duermen menos?: el insomnio en la tercera edad
El mito de que el adulto mayor necesita dormir menos. Claves para entender el insomnio en la vejez y los mejores consejos para recuperar un sueño reparador.
¿Los adultos mayores duermen menos?: el insomnio en la tercera edad
Existe una falsa creencia popular de que al llegar a la vejez el cuerpo necesita descansar menos horas que en la juventud. Sin embargo, los especialistas confirman que un adulto mayor requiere prácticamente la misma cantidad de sueño (entre 7 y 8 horas diarias), aunque su organismo experimenta cambios biológicos que alteran notablemente la estructura del descanso.
¿Por qué cambia el sueño con los años y qué lo diferencia de los jóvenes?
A medida que envejecemos, el reloj biológico interno se adelanta, lo que provoca que los mayores sientan sueño más temprano por la tarde y se despierten de madrugada, un fenómeno conocido como avance de fase. A diferencia de los jóvenes, cuyo insomnio suele estar ligado al estrés laboral, el uso nocturno de pantallas o hábitos irregulares, en el adulto mayor el insomnio se vincula a dolores crónicos, la ingesta de múltiples medicamentos y una menor producción natural de melatonina. Además, el descanso en la vejez es mucho más superficial, disminuyendo las etapas de sueño profundo y haciendo que cualquier ruido despierta a la persona.
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¿Cuáles son los mejores consejos para combatir el insomnio en la vejez?
Mantener horarios fijos: Acostarse y levantarse siempre a la misma hora para regular el reloj biológico.
Controlar las siestas: Evitar que superen los 20 o 30 minutos diarios para no restar ganas de dormir por la noche.
Actividad física matutina: Caminar o realizar ejercicios leves bajo el sol ayuda a fijar los ritmos circadianos.
Cenas livianas: Evitar comidas pesadas, cafeína o exceso de líquidos antes de ir a la cama para reducir los despertares.
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Entender que la falta de descanso no es una consecuencia normal e inevitable del envejecimiento es el primer paso para consultar al médico y mejorar la calidad de vida de nuestros mayores.