Vendimia: Bodegas de Argentina apoyó la política económica pero pidió mas reformas y alertó por la crisis
Bodegas de Argentina advirtió sobre la crisis del sector, reclamó reformas estructurales y alertó por presión fiscal, caída del consumo y la competitividad.
El agasajo de Bodegas de Argentina se transformó en esta particular Fiesta de la Vendimia en el cierre de la actividad vendimial del sábado ante la reprogramación delActo Central. El encuentro realizado en la Bodega Arizu contó con la presencia masiva de los políticos del oficialismo y actores del mundo vitivinícola.
Con la atención particular de que llegaban al evento la vicepresidenta Victoria Villarruel y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la expectativa aumentó. Sin embargo ambos decepcionaron: Menem ni siquiera se acercó a la prensa y la vicepresidenta apenas expresó que estaba muy contenta de estar en Mendoza y que su objetivo era conocer la realidad de las economías regionales
Durante su mensaje, Walter Bressia, presidente de la entidad anfitriona, destacó la ocasión especial de coincidir el 90° aniversario de la Fiesta Nacional y el 25° aniversario de la fundación de Bodegas de Argentina, y combinó el respaldo a las recientes políticas de estabilización con un pedido de reformas estructurales para dotar de competitividad al sector.
Bressia advirtió sobre el difícil escenario que atraviesa la cadena de valor vitivinícola, la cual agrupa a más de ochocientas bodegas y genera cerca de trescientos mil puestos de trabajo a lo largo de diecisiete provincias.
“La industria vitivinícola no está pasando un buen momento, lo sabemos y eso se refleja en la difícil situación que atraviesan los productores, las bodegas y toda la cadena productiva”, sentenció.
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Walter Bressia, presidente de Bodegas de Argentina durante el Agasajo vendimial en el Espacio Arizu.
La “tormenta perfecta”
Las razones de este retroceso confluyen en lo que él mismo definió como un escenario crítico provocado por múltiples frentes simultáneos.
“Es una cosecha compleja que nos encuentra en la tormenta perfecta con mercado interno que no se termina de recuperar, mercado internacional con caídas en los últimos años y enoturismo con menor actividad también en los últimos años”.
Respaldo a la estabilidad macroeconómica
A pesar de la adversidad comercial y la caída del consumo, desde la cúpula bodeguera mostraron una mirada constructiva respecto de los recientes esfuerzos gubernamentales.
En su análisis, el titular de la entidad reconoció el sendero trazado en materia económica y la modernización laboral.
“Valoramos los avances hacia la estabilidad macroeconómica, la reducción de la inflación y la normalización de variables que durante años afectaron la previsibilidad y el desarrollo de nuestros negocios”, afirmó.
Sin embargo, el análisis sectorial advirtió rápidamente que el enfoque fiscalista no basta por sí solo para reactivar la matriz productiva; “Ordenar la macroeconomía y avanzar en reformas puntuales es solo el comienzo” afirmó Bressia.
Presión fiscal y dificultades para exportar
La dificultad de disputar mercados internacionales en igualdad de condiciones frente a otros países productores, que cuentan con mayor previsibilidad comercial e incentivos financieros, fue otro de los ejes de las críticas de la entidad bodeguera.
Bressia describió las asimetrías que complican a los exportadores locales; “Competimos cargando las pesadas presiones fiscales y costos logísticos de la región y con una bajísima participación en acuerdos comerciales, lo cual en otros casos nos deja fuera del mercado”.
Y agregó que; “No se puede competir globalmente con 155 impuestos sobre nuestra espalda, regímenes de percepción y saldos millonarios acumulados que inmovilizan capital”, situación que ahoga el capital de trabajo y detiene las inversiones.
Propuestas para la transición
“Mientras avanzamos hacia reformas estructurales, necesitamos herramientas que actúen como puente en esta transición”, explicó Bressia.
Entre estas herramientas propuso la implementación de un régimen especial para diferir el pago de contribuciones patronales, asociado a un esquema de regularización; “No se trata de una condonación, sino de un ordenamiento del flujo financiero y de dar oxígeno desde lo financiero”, señaló.
En la misma línea reclamó celeridad en la devolución de tributos al comercio exterior a través de un esquema ágil de reintegros, bajo la premisa de que “exportar impuestos nos resta competitividad”.
Enoturismo, infraestructura y apertura internacional
El desarrollo sostenido del enoturismo, pilar fundamental impulsado en los últimos veinticinco años a través de propuestas como los “Caminos del vino”, también formó parte de la agenda productiva.
En este punto se remarcó la carencia actual de infraestructura vial y conectividad aérea, dos factores considerados clave para consolidar el crecimiento del turismo del vino.
La mirada a largo plazo se mantuvo enfocada en el horizonte de la inserción internacional, destacando la importancia del acuerdo Mercosur-Unión Europea y las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
“El sector vitivinícola no puede desarrollarse de espaldas al comercio internacional y nunca lo ha hecho, pero necesitamos un país integrado al mundo”, enfatizó Bressia, abogando por políticas de Estado que trasciendan los ciclos políticos.
Para cerrar, Walter Bressia definió la idea de Bodegas de Argentina para estos tiempos; “No queremos ser espectadores del cambio, sino protagonistas de un mejor futuro para todos”.