La sostenibilidad de Luis Caputo en el gobierno de Javier Milei parece atada a dos o tres factores. El primero y menos importante es la necesidad de mostrar un equipo sólido. Después vienen los dos que no solo definirán su futuro en algún momento, sino también el nuestro: inflación y dólar.
El éxito en el funcionamiento del ancla inflacionaria que significa destruir la economía doméstica (salarios y consumo) buscando la paz de los cementerios solo tiene éxito en el relato presidencial que señala que la Argentina viajaba a un ritmo de 7.000% de inflación y que cualquier cosa, como que los gobernadores no quieran acompañar la ley bases, produce hiperinflación.
Pero la realidad es otra, el Ministro rogándole a los grandes formadores de precios que los aumentos de abril sean solo de un dígito -a pesar que el consumo cayó más de 20 puntos y la recaudación de IVA y Ganancias 11 puntos-, tratando de patear hacia adelante algunos de los anunciados aumentos de tarifas y frenando los acuerdos paritarios que cierran los gremios con las patronales.
Si se cumplen los pronósticos de las consultoras, la inflación de marzo rondará los 12 puntos, acumulando el 90% o un poco más en los primeros cuatro meses del gobierno de Javier Milei, marcando un récord histórico porque ese número se llega en medio de un ajuste de características inéditas, una bochornosa caída del consumo y parate de la economía.
El segundo ítem que pone a Luis Caputo en la mira es verde y se llama dólar. Su promesa de conseguir financiamiento rápido y crocante con el que se ganó la confianza de Javier Milei no se cumple y los famosos 30 mil millones, que el candidato Milei aseguraba tener ya cerrados para soportar la dolarización, nunca aparecieron y ni siquiera aparecen los “módicos” 15 mil que asegura, ahora, necesitar el Ejecutivo para poder levantar las restricciones al mercado de cambios.
Cuando Javier Milei en el IEFA habló de monetizar y reactivar la economía con lo que está guardado en el colchón no le hablaba (solo) al pequeño y mediano ahorrista, sino que su discurso estaba preferentemente dirigido a los sojeros. Un dato preocupó y alertó al gobierno; la venta de silo bolsas creció un 20 por ciento en los últimos 2 meses. Mensaje claro: “la cosecha la guardamos”.
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La cosecha al silo bolsa. Luis Caputo ve con preocupación que la industria y productores piensan en guardar sus granos más que liquidar en abril y mayo como esperaba el gobierno
Sin dólares no hay paraíso para Luis Caputo
El titular de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera y Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idigoras, en declaraciones periodísticas durante el último domingo, fue claro: “con este dólar es difícil que el productor liquide”.
Idigoras es un ducho conocedor del sector y vocero de lo que piensa la totalidad de la industria, no solo de los productores como puede ser la Mesa de Enlace, por eso no es un dato menor que haya destinado la tarde del Domingo de Pascuas para enviarle el mensaje al gobierno. Principalmente a Javier Milei y a Luis Caputo que sostiene en todas las reuniones que no habrá devaluación.
Idigoras destacó que el panorama no es el mismo que en el momento de la siembra ya que se comenzó la campaña con un precio alto que fue cayendo en forma sostenida por las buenas cosechas de Argentina y Brasil.
Para ser más que claro afirmó que el flujo de dólares no va a estar en los niveles que el gobierno necesitaba o esperaba a partir de abril. Para el titular de la Cámara los 30 mil millones de dólares de la cosecha gruesa estarán, pero “en un plazo más extenso del que el gobierno deseaba” y agregó que la expectativa de los productores es sobre todo ver “si hay algún tipo de salto devaluatorio de los últimos meses”.
Caputo se ve a frente a dos problemas, el reclamo del presidente de dólares para levantar el cepo y comenzar el cada vez más lejano proceso de dolarización y por otro la presión de sus “socios” que necesitan dólares en el Central para completar el rulo y salir con ganancias asombrosas en dólares antes que las arcas del país digan basta.
Las señales del fin de semana fueron claras: los rumores de salida de Guillermo Francos y Caputo corrieron como reguero de pólvora. Lo extraño es que para los dos el reemplazante era el mismo; José Luis Espert.
Le toque administrar a Peronistas, Radicales, PRO o Libertarios el problema parece ser el mismo… Los dólares no están.