La presentación del Estudio Técnico Integrado del Distrito Vicuña marca un punto de inflexión en la historia reciente de la minería sudamericana y abre las puertas al avance final de la integración minera entre Argentina y Chile.
El Distrito Vicuña unifica San Juan y Chile en un megaproyecto binacional de minería de cobre, con 18.100 millones de dólares de posible inversión.
La presentación del Estudio Técnico Integrado del Distrito Vicuña marca un punto de inflexión en la historia reciente de la minería sudamericana y abre las puertas al avance final de la integración minera entre Argentina y Chile.
El documento técnico definitivo presentado por el grupo Lundin en sociedad con BHP presenta el llamado Distrito Vicuña, que unifica los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, que se proyecta como una de las mayores apuestas de la minería del cobre a nivel mundial, con una inversión total estimada en 18.100 millones de dólares y una vida útil que supera los 70 años.
El Estudio Técnico Integrado de la inversión que los directivos presentaron días atrás al presidente Javier Milei y al gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, confirma que el desarrollo se ejecutará en tres etapas secuenciales, concebidas para asegurar la escalabilidad del distrito y una puesta en producción gradual. La primera fase se concentrará en Josemaría, con un período de construcción estimado en 40 meses y un desembolso inicial de 7.100 millones de dólares. Esta etapa permitirá poner en marcha la producción primaria del complejo y sentar las bases de la infraestructura común.
En una segunda instancia se avanzará sobre los óxidos lixiviables de Filo del Sol, mientras que la tercera fase contemplará la expansión de la planta concentradora y la explotación de los sulfuros de ese yacimiento, junto con obras de alto impacto como una planta desalinizadora y un ducto para el transporte de pulpa de concentrado.
Cobre a escala productiva mundial
La magnitud del proyecto se refleja no solo en los montos de inversión sino también en su potencial productivo. Durante los primeros 25 años de operación, el distrito alcanzaría una producción anual promedio cercana a las 400.000 toneladas de cobre, acompañadas por unas 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata. Estos volúmenes colocan a Vicuña en el umbral de los diez mayores productores de cobre del planeta.
El esquema presentado refuerza el carácter binacional del emprendimiento. El concentrado de cobre se transportará inicialmente por camión desde Josemaría hacia puertos chilenos mediante el sistema de rotainers, utilizando el Acceso Norte y rutas públicas de ambos países. Allí el mineral será almacenado para su posterior envío a fundiciones internacionales.
Este corredor andino consolida una integración operativa de hecho entre San Juan y la región chilena de Atacama, y anticipa un flujo sostenido de comercio transfronterizo durante décadas.
El impacto económico proyectado también es significativo. Durante la fase de construcción se estima un promedio de 5.500 empleos directos y cerca de 19.000 indirectos. En términos fiscales, los cálculos incluidos en el informe indican que Argentina podría percibir alrededor de 965 millones de dólares anuales en impuestos y regalías una vez que el distrito alcance su régimen de producción.
Del lado chileno, el plan contempla inversiones en infraestructura estratégica, como la construcción de un puerto, una tostadora y un acueducto, activos que además generarían sinergias con otras operaciones del grupo Lundin en ese país.
Sin embargo, el propio documento técnico advierte que la concreción plena del proyecto exige resolver un desafío institucional clave: la profundización del Tratado de Integración Minera Binacional. La posibilidad de que proveedores y empresas de ambos lados de la cordillera operen de manera indistinta es considerada central para optimizar la logística y reducir costos.
Este punto resulta especialmente sensible en departamentos sanjuaninos como Iglesia y Jáchal, donde existen tensiones vinculadas a la participación de proveedores locales y al equilibrio entre integración regional y desarrollo territorial.
En las presentaciones a accionistas, tanto Lundin como BHP ratificaron que la fusión de Josemaría y Filo del Sol en un único distrito integrado es un hecho consumado. BHP sostuvo que Vicuña tiene el potencial de convertirse en un productor de cobre de clase mundial y explicó que, tras el cierre de la transacción, la empresa conjunta se concentra en entregar una estimación inicial de recursos de sulfuro para Filo del Sol y en actualizar las estimaciones de recursos de óxido para ambos depósitos.
Estos estudios, junto con la definición del cronograma y el alcance del desarrollo integrado, se esperan para mediados de este año.
De cara a 2026, las compañías anticiparon un plan de trabajo que incluye un presupuesto de capital cercano a los 312 millones de dólares, sobre una base del ciento por ciento del proyecto. Las tareas se enfocarán en la perforación y estimación de recursos en Filo del Sol, la actualización de recursos en Josemaría, la planificación minera, estudios metalúrgicos e hidrológicos y el inicio de la construcción del camino de acceso.
Paralelamente, se avanzará en la ingeniería y en los análisis necesarios para la obtención de permisos futuros y para la elaboración de un informe técnico integrado que describa la construcción por fases del distrito.

