23 de febrero de 2026
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Comercio Internacional

Estados Unidos y la guerra arancelaria de Donald Trump: límites legales y consecuencias económicas

El fallo de la Corte Suprema limita los aranceles de Donald Trump. y reconfigura el comercio global, los acuerdos bilaterales con Argentina y el rol de China.

Por Marcelo López Álvarez

La política comercial de Estados Unidos desde la asunción de Donald Trump, atraviesa una fase de profunda volatilidad, marcada por la tensión constante entre el proteccionismo del Poder Ejecutivo y los límites impuestos por el entramado institucional estadounidense.

El reciente fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que restringió la capacidad presidencial de aplicar aranceles globales de forma indiscriminada, ha abierto un nuevo capítulo en la arquitectura económica mundial.

El fallo judicial y la reacción de Donald Trump

Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, además referente en materia de finanzas, inversiones y mercados de capitales, en diálogo con Sitio Andino desde Estados Unidos, analizó detalladamente las causas legales de este conflicto, las consecuencias para los acuerdos bilaterales y el efecto paradójico que estas medidas han generado en las cadenas de suministro internacionales.

La estrategia negociadora de la actual administración estadounidense se ha caracterizado por ejercer la máxima presión, aunque a menudo deba recalcular sus posiciones frente a los obstáculos institucionales. La Corte Suprema de los Estados Unidos estableció un límite claro el último viernes al frenar las decisiones unilaterales de aplicar impuestos a la importación sin distinción de origen, provocando la indignación y reacción del presidente Donald Trump.

Sardans explica que el máximo tribunal determinó que no es viable castigar comercialmente a todas las naciones por igual mediante aranceles universales. Ante este revés, la respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar, apelando de inmediato a herramientas normativas históricas. La administración invocó la Sección 122 de la Ley de Comercio (Trade Act) de 1974, una prerrogativa que permite al presidente imponer un arancel de hasta el 15% argumentando una crisis en la balanza de pagos. No obstante, este recurso tiene una vigencia legal limitada de 150 días, tras los cuales expira si no logra obtener el aval del Congreso.

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Mariano Sardans, analizo los aranceles de Donald Trump desde Estados Unidos en diálogo con Sitio Andino

Mariano Sardans, analizo los aranceles de Donald Trump desde Estados Unidos en diálogo con Sitio Andino

Riesgo de abuso de autoridad

El especialista advierte sobre la naturaleza de la estrategia de Donald Trump frente a estas trabas institucionales, señalando que la situación podría derivar en un ciclo de renovaciones forzadas.

“Conociendo a Donald Trump, esto puede entrar en un loop infinito porque si el Congreso no lo avala en 150 días, puede dejar que expire y lo renueva”, señala Sardans. Esta dinámica de constante confrontación normativa corre el riesgo de ser considerada un abuso de autoridad por parte de la Justicia, lo que “llevaría a que la Corte Suprema en algún momento le diga ‘no, esto tampoco puedes hacerlo’”.

Argentina, los acuerdos bilaterales y previsibilidad comercial

En medio de esta pugna de poderes, surge el interrogante sobre el destino de los países que mantienen acuerdos específicos con la potencia del norte, como es el caso del recientemente firmado por la República Argentina con Estados Unidos. Este ejemplo resulta clave para entender la jerarquía legal de los instrumentos comerciales en el derecho estadounidense. Sardans es categórico al disipar las dudas operativas que inquietan a los mercados emergentes, afirmando que “el particular va por encima del general”. En términos prácticos, esto significa que el tratado bilateral recientemente firmado entre Argentina y Estados Unidos no queda afectado por los vaivenes de las tarifas globales, garantizando un anclaje de previsibilidad para el comercio exterior de ambos países.

Sin embargo, esta misma arquitectura legal que protege los pactos bilaterales le permite a la administración estadounidense diseñar aranceles punitivos dirigidos a naciones específicas sin violar el fallo del máximo tribunal.

“Puede acusar a ciertos países, por ejemplo, a China, prácticas desleales, como ya lo hizo en la primera presidencia”, detalla el analista. De este modo, la Casa Blanca se ve obligada a justificar sus barreras comerciales caso por caso, ya sea argumentando motivos de seguridad nacional o mediante acusaciones vinculadas al narcotráfico, tal como ocurrió durante los episodios de tensión diplomática con México.

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El acuerdo de Argentina con Estados Unidos quedaría fuera del freno de la Corte a Donald Trump

El acuerdo de Argentina con Estados Unidos quedaría fuera del freno de la Corte a Donald Trump

Impacto en la economía real

Más allá de la exégesis legal, el impacto de estas disputas en la economía real y en el ecosistema corporativo es palpable y severo. La falta de previsibilidad ha paralizado decisiones logísticas clave e interrumpido el flujo normal del comercio internacional. Sardans describe un escenario de alta incertidumbre, marcado por “puertos que están vacíos o puertos que están llenos de contenedores esperando que haya alguna definición”.

Las empresas, desde los gigantes del comercio minorista hasta los desarrolladores inmobiliarios, se encuentran inmersas en un clima de desorientación, al no poder proyectar el costo de insumos básicos de importación, lo que imposibilita la correcta fijación de precios al consumidor final.

Como corolario de esta política de aislamiento comercial, se está gestando una transformación estructural e irreversible en la dinámica del comercio global. Históricamente, Estados Unidos funcionaba como la principal plataforma de ventas para los productos manufacturados en Asia; las fábricas chinas exportaban a distribuidores estadounidenses, quienes luego revendían esos bienes al resto del mundo, reteniendo una porción sustancial de la ganancia. Las barreras arancelarias implementadas rompieron este histórico circuito de intermediación.

“Hoy China se dio vuelta y comenzó a vender en forma directa a todo el mundo”, observa Sardans tras una reciente gira industrial por el gigante asiático. La consecuencia de este giro estratégico es una economía global que paradójicamente se encuentra más interconectada entre sí y menos dependiente de Washington.

Al eliminar la intermediación comercial estadounidense, terceros países están adquiriendo manufacturas de forma directa y a precios inferiores a los registrados hace dos años. En definitiva, las medidas diseñadas para proteger la industria local estadounidense han acelerado la vinculación directa entre Asia y el resto del globo, demostrando que, en el complejo tablero de las finanzas internacionales, los muros arancelarios a menudo terminan aislando a quien los construye.