28 de enero de 2026
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De las represas al sol

Mendoza y las energías renovables: ¿por qué ampliar la matriz es clave?

La provincia de Mendoza avanza en energías limpias, aunque su aporte sigue siendo bajo. Especialistas del Conicet analizan desafíos y oportunidades.

Por Sitio Andino Economía

La expansión de la energía limpia en Mendoza es clave para enfrentar el cambio climático y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Especialistas del CONICET analizan el peso real en la matriz energética provincial y las oportunidades que abre para el desarrollo local. ¿Cuál es el panorama local en lo que refiere a la transición energética sostenible?

¿Qué es la energía limpia?

Las energías renovables son las fuentes de generación eléctrica que no se agotan con su uso y que no producen emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que resultan claves para enfrentar el cambio climático y avanzar en la descarbonización de las matrices energéticas. Este proceso implica reducir la dependencia de los hidrocarburos, como el petróleo, el gas y el carbón.

No obstante, la investigadora Paula Blodinger y el becario doctoral Carlos Valdivia, ambos del INCIHUSA-CONICET, advierten que el concepto de energía limpia no es absoluto. “Estas energías no son limpias en un sentido estricto”, explican, ya que requieren minerales y materiales cuya extracción y procesamiento también generan impactos ambientales.

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Parque solar El Quemado en Lavalle.

Parque solar El Quemado en Lavalle.

Por ese motivo, remarcan la importancia de analizar críticamente su incorporación para que la transformación energética mejore efectivamente la relación con el ambiente.

En Argentina, la Ley 27.191, sancionada en 2015, define qué fuentes se consideran energías renovables, incluyendo la energía eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, geotérmica, hidráulica (hasta 50 MW), biomasa, biogás y biocombustibles, entre otras. El límite impuesto a la generación hidroeléctrica responde a los impactos ecosistémicos asociados a las grandes represas, aunque no existe consenso internacional sobre ese umbral.

La matriz energética de la provincia de Mendoza

Mendoza cuenta con una larga tradición hidrocarburífera y alberga la segunda refinería más grande del país, ubicada en Luján de Cuyo. Además, posee una extensa trayectoria en centrales hidroeléctricas, tanto de gran como de pequeño porte. Sin embargo, las principales energías renovables disponibles en el territorio son el sol y la energía asociada a la corriente de los ríos, esta última cada vez más condicionada por las sequías recurrentes y el cambio climático.

Según datos del mercado eléctrico mayorista, Mendoza tiene una potencia instalada de 1.515 MW. Más del 50% de la electricidad generada proviene de las ocho grandes represas en funcionamiento, mientras que un 42% corresponde a centrales térmicas, como las de Luján de Cuyo, Cruz de Piedra y Anchoris.

Parque Solar Anchoris
 Parque Solar Fotovoltaico Anchoris

Parque Solar Fotovoltaico Anchoris

Las energías renovables definidas por la Ley 27.191 tienen aún un aporte marginal, con apenas el 8% de la matriz eléctrica provincial. De ese total, el 7% corresponde a pequeños aprovechamientos hidroeléctricos y solo el 1% a energía solar.

Actualmente, se encuentran en marcha proyectos solares de gran escala, como el parque El Quemado, en Lavalle, que permitirán incrementar la participación de la energía solar fotovoltaica. Sin embargo, persisten limitaciones estructurales, como la falta de infraestructura de transporte eléctrico y la intermitencia propia de este tipo de generación.

Beneficios y participación ciudadana

Desde el punto de vista social, el uso de energías limpias, junto con políticas de eficiencia energética, es fundamental para mitigar los efectos del calentamiento global. Aunque su impacto en el empleo es acotado —especialmente en la energía solar, donde los puestos se concentran en la etapa de construcción—, existen beneficios directos para la ciudadanía.

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Represa El Carrizal.

Represa El Carrizal.

Entre ellos, se destacan la electrificación de zonas aisladas, el uso de equipos termosolares para calentar agua sin gas ni electricidad y la instalación de bombas solares para riego agrícola, que reducen significativamente los costos energéticos.

Además, la generación distribuida —habilitada en Mendoza desde 2017—, permite a hogares y establecimientos productivos inyectar energía a la red, disminuyendo el consumo y fomentando un entramado productivo local de pymes dedicadas a la instalación y mantenimiento.

Una de las posibilidades más relevantes que habilita la energía solar es su alcance en zonas aisladas, lo que permite que puesteros y comunidades rurales accedan al servicio eléctrico.

Blodinger y Valdivia subrayan que una transición energética justa requiere una ciudadanía informada y participativa. “Es clave conocer los impactos territoriales de los proyectos y participar en los debates públicos”, sostienen, especialmente en relación con el uso del suelo, el paisaje y la explotación minera, como el cobre, insumo estratégico para las tecnologías renovables.