¿Hay crisis en la vitivinicultura o no? Los referentes de la actividad no logran ponerse de acuerdo, pero sin dudas la situación está lejos de ser la ideal. El director ejecutivo de Bodegas de Argentina, Milton Kuret, aseguró que el mundo del vino "está atravesando un gran desafío".
El titular de la entidad expresó que lo que pasa en Mendoza y el país, también se replica en todo el mundo, pero no es la primera vez que sucede. "Estamos en un proceso de adaptación a las nuevas tendencias que van desde el contenido, el packaging y la manera de hablarle a los nuevos consumidores. Hay tendencias asociadas a esto, como el menor consumo de alcohol en general, las oportunidades de consumo que hacen a la practicidad de los envases: individuales y de fácil apertura; productos más frescos y menos complejos", explicó.
Según Kuret, la industria debe escuchar a los nuevos consumidores, pero no tiene que perder las particularidades que la destacaron y que deslumbraron al público tradicional. "La velocidad a la que se dan esos cambios, suele ser mucho mayor a la de adaptación de las bodegas", indicó.
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Las tendencias de consumo condicionan a las bodegas y las obligan a innovar para atraer al público.
Mientras las empresas buscan los mecanismos para atraer a los consumidores, hay "una infraestructura asociada desde los viñedos, sus variedades, formatos de bodegas, tecnología e inversiones que no se pueden cambiar o adaptar de un día para el otro".
El contexto económico no colabora con la situación de la vitivinicultura
El Director Ejecutivo de Bodegas de Argentina destacó que la actividad es altamente competitiva, y del otro lado las empresas cuentan con factores favorables como "acuerdos comerciales para ingresar a los mercados, menor presión fiscal interna, proximidad a los mercados, costos logísticos", entre otros.
En Argentina no podemos decir que tenemos sobrestock, pero sí nos preocupa la presión fiscal, dado que el 43% del precio que paga un consumidor por una botella de vino son impuestos; y el escaso acceso al crédito. En Argentina no podemos decir que tenemos sobrestock, pero sí nos preocupa la presión fiscal, dado que el 43% del precio que paga un consumidor por una botella de vino son impuestos; y el escaso acceso al crédito.
Kuret explicó que la vitivinicultura "naturalmente tiene asociado un alto capital de trabajo y para financiarlo es necesario acceder a créditos a tasas que puedan pagar nuestros negocios". Actualmente las altas tasas de los créditos es una dificultad para el desarrollo de la actividad.
El impulso de políticas financieras que logren estimular el movimiento de las empresas sería de gran ayuda. Según Kuret algunas medidas que podrían aliviar a las bodegas son:
Créditos a tasas razonables,
Disminución de la presión fiscal,
Flexibilización laboral,
Disminución de los costos logísticos y la eficiencia asociada.
Vino Copa
El acceso a créditos con mejores tasas es esencial para el desarrollo de la actividad.
Además, explicó: "Conceptualmente es importante tener un acuerdo con la UE. Sobre todo cuando somos una industria que de alguna manera heredera la tradición del viejo mundo, que nos lleva a tener Indicaciones Geográficas, marcas y expresiones que históricamente son europeas. Poder acordar la coexistencia y el uso de expresiones particulares es importante para la Argentina".
Sin embargo, la volatilidad de los mercados y el dinamismo actual provoca cierta incertidumbre, por lo que, según Kuret, la industria tendrá que ser capaz de "aprovechar la diferencia de tiempo en la eliminación de aranceles, que es más acelerada para acceder a la UE; mejorar la competitividad y seducir a los consumidores de Estados Unidos, primer mercado donde esperamos el cierre de un acuerdo comercial con Argentina".