Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) son inapelables, la ola de importación de alimentos y bebidas en Argentina amenaza como un tsunami a las economías regionales y sus producciones. Una amenaza que, por lo menos hasta aquí, los gobiernos provinciales parecen no registrar.
La entrada de alimentos desde las más diversas procedencias mantiene su rumbo ascendente durante los primeros meses de 2025. En marzo, las compras al exterior en este rubro alcanzaron los 286 millones de dólares, marcando un aumento interanual del 120% respecto al mismo mes de 2024. El acumulado del primer trimestre totaliza 781 millones de dólares, lo que representa un incremento del 102% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según destaca en base a números oficiales y trabajos propios el Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino.
Dentro del sector, los productos elaborados para consumo hogareño lideran en términos absolutos con 125 millones de dólares, un alza del 123% interanual. Sin embargo, en términos relativos, el mayor salto lo dieron los productos elaborados para uso industrial, que registraron un crecimiento del 195%, alcanzando los 65 millones de dólares.
Una de las situaciones más alarmantes (como ya advirtió Sitio Andino) se observa en las importaciones de tomate industrializado, que pasaron de 1.831 toneladas en el primer trimestre de 2024 a 16.660 toneladas en igual periodo de 2025, multiplicándose por ocho. Más de un tercio de este volumen provino desde China, desplazando a los tradicionales proveedores limítrofes. Además, el precio CIF (valor de la mercancía incluyendo costo, seguro y flete hasta un puerto de destino) del tomate chino fue 17% inferior al de origen chileno. Este fenómeno ha generado un fuerte impacto negativo en la cadena de valor del tomate en nuestra región, donde se multiplican los productores que ante la falta de demanda de la industria y su bajo precio llegaron a regalar su cosecha.
Para más precisión, solo en enero ingresaron 9.277 toneladas de tomate enlatado, esto más que lo que ingresó en todo 2023 y la mitad de 2024. En el primer mes del año se mantuvo el fenómeno chino y el 57% provino de ese país a un precio 7% menor al del tomate chileno.
No deja de ser un dato que revela con claridad cuáles son las políticas del gobierno argentino que ante tan notable anomalía no se tome ninguna medida, por lo menos de investigación, sobre la situación y un posible dumping de las empresas chinas.
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La importación de la pasta de tomate china arrasa a los productores locales a precios cif incluso menores a los de Chile
Naranjas, limones y carne porcina: importaciones en alza
Otro rubro con crecimiento exponencial en las importaciones es el de las naranjas, cuya importación aumentó un 227% interanual, alcanzando las 5.119 toneladas en el primer trimestre. Solo en marzo se importaron 2.100 toneladas, con Egipto como principal proveedor (74%), seguido por España (26%).
Los limones también tuvieron un aumento abrupto: casi 7.000 toneladas importadas solamente en enero, con Egipto nuevamente como protagonista, ofreciendo precios muy inferiores a los de países vecinos.
La carne porcina congelada, especialmente proveniente de Brasil, también registró un salto notable. En los primeros tres meses del año, las importaciones promediaron 4.521 toneladas mensuales, un incremento del 374% respecto al mismo lapso de 2024. Si esta tendencia continúa, 2025 cerraría con 55.000 toneladas importadas, nivel que no se veía desde hace más de una década y que pone en jaque el proceso de sustitución de importaciones.
Incluso la carne vacuna comenzó a ingresar al país desde Brasil: en el primer trimestre de 2025 se importaron cerca de 2.100 toneladas, cuando en el mismo período de 2024 esa cifra era nula.
Este fenómeno responde a un combo de factores macroeconómicos: un tipo de cambio oficial liberado pero controlado en un nivel bajísimo, la eliminación del impuesto PAIS, y las desregulaciones del comercio exterior, que permitió una apertura casi indiscriminada de importaciones.
Impacto en las economías regionales
A excepción de productos como la yerba mate y las zanahorias, todos los alimentos relevados muestran incrementos significativos de importación. El Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA) advierte que esta tendencia pone en riesgo la viabilidad de numerosos sectores productivos nacionales, especialmente aquellos de menor escala y fuerte arraigo regional.
Los productores se ven forzados a alinear sus precios con los productos importados —muchas veces introducidos mediante dumping— o directamente abandonar la actividad. Esto profundiza el deterioro del tejido social y económico de las regiones productoras.
Los datos del primer trimestre de 2025 refuerzan una advertencia formulada meses atrás: mientras se mantenga la actual política económica y comercial, se profundizará el desplazamiento de la producción local frente a productos importados. Una situación que no solo golpea a los productores, sino que amenaza con reconfigurar la matriz agroalimentaria nacional, debilitando la soberanía productiva y poniendo en jaque a toda la cadena agroindustrial argentina.