El Gobierno nacional anunció el lanzamiento del "Gemelo Digital Social", un sistema (según la escasa información brindada) basado en inteligencia artificial destinado a diseñar políticas sociales y predecir su impacto.
El anuncio del “Gemelo Digital” con inteligencia artificial generó críticas por falta de documentación, vacíos legales y dudas sobre privacidad y transparencia.
El Gobierno nacional anunció el lanzamiento del "Gemelo Digital Social", un sistema (según la escasa información brindada) basado en inteligencia artificial destinado a diseñar políticas sociales y predecir su impacto.
La presentación oficial, realizada a través de un posteo en redes sociales de la ministra Sandra Pettovello y el Ministerio de Capital Humano, no incluyó documentación técnica. Se desconoce qué bases de datos integra, con qué criterios se entrena el modelo y quién auditará sus resultados. Lo que se sabe, en cambio, es que el anuncio llega en un contexto institucional que lo vuelve difícil de sostener: el mismo gobierno que lo promueve eliminó, entre 2023 y 2025, casi la mitad de las unidades estatales dedicadas a política social, trabajo y hábitat.
La organización de política pública FundAr sistematizó las inconsistencias del anuncio. Sus observaciones apuntan a tres situaciones críticas: la viabilidad técnica del sistema, el vacío regulatorio en materia de privacidad y la contradicción entre el anuncio y el desmantelamiento del aparato estatal.
Uno de los pilares del "Gemelo Digital Social" sería la integración de datos provenientes de organismos como AFIP, ANSES, RENAPER e INDEC. Sin embargo, la interoperabilidad entre estas fuentes es, desde hace décadas, uno de los problemas estructurales más documentados de la administración pública argentina. Las bases son heterogéneas, los sistemas informáticos son incompatibles entre sí y no existe una arquitectura común de intercambio de información. El anuncio oficial presupone que ese obstáculo está superado y no lo está.
Un documento de trabajo elaborado por FundAr en octubre de 2023 describía ya con precisión ese estado de situación, que no ha sido revertido por ninguna reforma estructural: “La información está fragmentada en distintas dependencias y no se explota todo su potencial. Si bien en los últimos años se realizaron una serie de esfuerzos por resolver estos problemas, aún persisten brechas significativas en la integración de sistemas e intercambio de información.”
Para que un sistema de estas características funcione con responsabilidad, el mismo documento señalaba una serie de condiciones previas: diagnóstico de madurez institucional en materia de datos, identificación de capacidades técnicas, jerarquización de la gobernanza de la información y marcos legales orientados a la interoperabilidad. Ninguna de esas condiciones forma parte del anuncio actual, ni tampoco se condicen con las políticas de desmantelamiento del Estado que viene llevando a cabo el Gobierno nacional.
FundAr advierte que el cruce masivo de datos ciudadanos entre organismos estatales genera riesgos concretos de reidentificación de personas y vulneración de derechos. Se trata de una dimensión que la ética de sistemas de inteligencia artificial ubica como condición de legitimidad, no como detalle de implementación. Sin embargo, la presentación oficial no aborda ninguno de esos aspectos.
Argentina cuenta con legislación en materia de protección de datos personales, pero su aplicación en el ámbito de la administración pública ha sido históricamente dispar. La ausencia de un marco específico para el uso de inteligencia artificial en políticas públicas, junto con la falta de mención a mecanismos de auditoría independiente, deja al sistema propuesto en una zona de indefinición legal y ética que no puede resolverse con la promesa de innovación tecnológica. Cómo bien lo advirtió ayer el Papa León XIV, la IA “ no puede considerarse moralmente neutra”
FundAr advierte que la transparencia algorítmica no es un requisito burocrático. Es la condición que permite que la ciudadanía, el Poder Legislativo y los organismos de control puedan evaluar si un sistema de estas características actúa con criterios justos, si reproduce sesgos existentes o si toma decisiones que afectan derechos sin posibilidad de revisión.
El aspecto más difícil de conciliar con el anuncio es el más evidente: el gobierno que presenta el "Gemelo Digital Social" como herramienta para diseñar políticas sociales es el mismo que, en los dos años anteriores, redujo significativamente las capacidades institucionales necesarias para ejecutarlas. La eliminación de unidades técnicas especializadas en política social, trabajo y hábitat es el contexto dentro del cual se inscribe la propuesta.
Anunciar un sistema de inteligencia artificial para diseñar políticas en áreas donde se ha reducido la estructura estatal encargada de implementarlas no resuelve esa tensión. La desplaza. Un instrumento de análisis y predicción carece de valor operativo si el Estado no cuenta con las capacidades humanas, institucionales y presupuestarias para actuar sobre sus resultados. Todo entra en una zona gris que, sin explicaciones oficiales de quién, cómo y en qué condiciones llevará adelante el programa, se transforma directamente en una zona negra sin respuestas.
La agenda de uso de datos en políticas públicas es, en sí misma, una agenda valiosa. Aplicar herramientas de análisis avanzado al diseño de intervenciones sociales puede mejorar su eficacia y eficiencia. Pero esa agenda exige, como condición previa, inversión sostenida en capacidades técnicas, marcos legales robustos, interoperabilidad real entre organismos y transparencia en los criterios de funcionamiento de los sistemas. Nada de eso puede reemplazarse con un anuncio, asegura la Fundación.
En su estado actual, el "Gemelo Digital Social" es una iniciativa sin sustento técnico verificable, presentada en ausencia de documentación abierta, sin auditoría independiente y sin la base institucional que requeriría para operar con responsabilidad. La sociedad civil y los organismos de control cuentan con razones fundadas para requerir explicaciones antes de que el sistema avance.

