Inflación de los alimentos

Inalcanzables: en un año, verdura y fruta subieron casi 300%

El precio de ciertos productos, por bulto, llegó a 5 cifras en Mendoza. Además de la estacionalidad, a qué se debe la suba respecto al 2022 en fruta y verdura.

Por Miguel Ángel Flores

Comprar por kilo parece ya una práctica de la prehistoria. Acostumbrados a exprimir el bolsillo al máximo, cada vez más mendocinos y mendocinas consumidores de fruta y verdura se llevan sólo unidades: es que en este invierno 2023 el precio de muchos de ellos duplicaron o hasta triplicaron lo que costaban hace un año y ya le sacaron varios cuerpos al índice de inflación general en Mendoza.

En las verdulerías es habitual ver que los precios cambian de una semana a la otra. Pero los aumentos ya se ven en los mercados concentradores o ferias del Gran Mendoza.

¿Qué factores lo explican? La estacionalidad (fin de producción local y comienzo de la entrada de mercadería de otras provincias) es algo invariable, a lo que se suma el factor climático (sequía y heladas) que hizo mermar las cosechas. Y, por ende, redujo ostensiblemente la oferta final en puntos de venta.

En algunos puntos de venta de Mendoza esa escasez se ve en tomate, zapallito redondo, el italiano o zucchini, berenjena, y choclo, entre otros.

Omar Carrasco, responsable en Cuyo de la UFHA (Unión Frutihortícola Argentina) atribuye la disparada del precio también a la suba de costos en general. Para Carrasco "en fletes ha sido importante, a lo que hay que sumar las cámaras de desinfección de la fruta, el cobro de circulación de Senasa y combustibles, que aumentan cada mes. Todo suma".

Precios por las nubes

Entre lo llamativo (y alarmante) hay frutas y verduras que ya llegaron a las 5 cifras y complican el presupuesto en alimentación familiar. Detrás, un sendero inflacionario que en ciertos casos ya supera al mismo IPC (Índice de Precios al Consumidor), de 111,5% interanual hasta mayo en Mendoza.

Por citar algunos: entre lo poco que queda de producción local y lo que comienza a ingresar a Mendoza desde el Norte del país, el cajón de tomate puede llegar a valer hasta $10.000. Aunque bajó, un precio similar alcanzó la manzana roja proveniente de Río Negro.

La situación de los cítricos, también vale mencionarse pero por otros motivos: las restricciones que impuso Senasa desde fines del 2022 a la circulación para controlar la Mosca de los Frutos hizo disparar el bolsón de naranja hasta $12.000.

Aunque las medidas de control ya se flexibilizaron, el precio todavía no acusa recibo lo suficiente. Hoy cotiza a $4.600, ni más ni menos que 3 veces lo que costaba en invierno del 2022, pero según los puesteros debería bajar más.

A la lista hay que sumar el siempre buscado limón: mientras en julio del 2022 la bolsa se podía adquirir por $950, a esta altura de junio del 2023 ya se ubica en $2000.

WhatsApp Image 2023-06-22 at 14.14.08.jpeg

En lo que respecta a las verduras, la situación no es muy diferente.

Los tubérculos (papa y camote) lideran la suba de precios a lo largo del último año. De hecho, acumulan casi un 300% en el comienzo de este invierno versus la misma época del 2022. La remolacha, en tanto, ya supera los $1000, casi 2,5 veces su valor el año pasado.

Más atrás les siguen el tomate, zapallo italiano y lechuga, con un incremento de entre 100 y 200% en el mismo lapso.

"La sequía hizo que la papa tenga un rinde muy bajo. También las heladas afectaron a lo que viene del norte, como zapallito italiano, pimiento y tomate, cuya producción en Mendoza se terminó", resume Carrasco.

WhatsApp Image 2023-06-22 at 14.14.08 (1).jpeg

Hábitos que cambian (y no)

Lo dicho: frente a ese panorama, los mendocinos y mendocinas compran por unidades, y también por plata. O sea, hasta donde alcanza lo que hay en el bolsillo o monedero, como reconoce María en la cola de una verdulería de Capital.

Pero cuando la crisis apremia, las compras colectivas en las clásicas ferias o mercados mayoristas cobran un nuevo auge.

Martín acostumbra a ir al Mercado Cooperativo del acceso Este al menos una vez al mes, los sábados. Su estrategia más rendidora es "dividir entre dos o tres con mis hermanos, porque así siempre conviene".

Para el trabajador y padre "aún así hay precios de locos. Por el del cajón de tomate, que en mayo me costó $1800, ahora pagué por casi $5000. Así, gastamos en total casi 20 mil, que es el doble que con la compra del mes pasado".

Sin embargo, la caída en las ventas se empieza a notar. Y algunos puesteros, para sostenerlas, admiten haber tenido que modificar su política de precios: cada vez es más común que el precio mayorista (por bulto, sea bolsa o cajón de 20 kilos) se aplique también a medio bulto como una forma de "tentar" un gasto un poquito mayor.

Te Puede Interesar